Durante la época del Cine de Oro Mexicano, varias figuras del espectáculo no solo marcaron una etapa clave de la cinematografía nacional, sino que también dejaron huella en algunos de los barrios más exclusivos de la Ciudad de México.
Uno de esos lugares fue conocido popularmente como el “Beverly Hills Mexicano”, una zona que concentró lujo, arquitectura moderna y la presencia constante de artistas que hoy forman parte de la historia cultural del país.
En el imaginario colectivo, Beverly Hills es sinónimo de glamour, residencias de alto nivel y celebridades internacionales. Ubicado en Los Ángeles, California, este sitio es famoso por sus centros comerciales, mansiones y por ser hogar de numerosas figuras del entretenimiento. Inspirada en ese modelo urbano y aspiracional, la capital mexicana también tuvo su propia versión.
El origen del llamado “Beverly Hills Mexicano” en la CDMX
La zona que fue comparada con Beverly Hills se localiza en Lindavista, al norte de la Ciudad de México. Su desarrollo comenzó en la década de 1930 bajo la visión de Teodoro Gildred, quien concibió el área como un proyecto de urbanización planificada, con amplias avenidas, residencias de estilo californiano y una clara vocación de exclusividad.

Con el paso del tiempo, Lindavista se consolidó como uno de los barrios más representativos de la capital. De acuerdo con autoridades de la CDMX, hoy es considerado un importante punto comercial y habitacional, aunque su pasado está profundamente ligado al esplendor artístico del siglo XX.


Las figuras del Cine de Oro que habitaron la zona
Durante los años dorados del cine mexicano, Lindavista se convirtió en residencia de destacados actores y actrices. Entre los nombres más emblemáticos se encuentra Pedro Infante, quien habría tenido una propiedad ubicada en la calle Pernambuco número 761.
También se ha señalado que figuras como María Félix e Ignacio López Tarso formaron parte de la comunidad artística que eligió esta zona para vivir. La cercanía con foros de grabación y el ambiente exclusivo hicieron de Lindavista un punto de encuentro para las estrellas del momento.
La presencia de estos artistas contribuyó a forjar la fama del barrio como un sitio de prestigio, donde el lujo y la vida cultural iban de la mano.

El legado cultural y la transformación del barrio con el tiempo
Un elemento clave en la historia de Lindavista fueron los Estudios Tepeyac, considerados uno de los centros de producción cinematográfica más importantes del país durante el Cine de Oro Mexicano, periodo que abarcó de las décadas de 1930 a 1960.
En estos estudios se filmaron numerosas películas que hoy son consideradas clásicos, desde dramas históricos hasta comedias musicales. Su actividad fue fundamental para consolidar la identidad del cine mexicano y proyectarlo a nivel internacional.

Aunque la zona ha cambiado con los años, el legado cultural permanece como parte de su identidad.
Lindavista ya no es el refugio exclusivo de las grandes estrellas del cine, pero su historia la mantiene viva como el “Beverly Hills Mexicano”, un barrio donde el glamour, la planeación urbana y el Cine de Oro Mexicano dejaron una huella imborrable en la Ciudad de México.

Juan de Dios Gámez lidera ranking de alcaldes de Sinaloa mejor evaluados en enero de 2026
