La Unión Europea aprobó oficialmente un marco regulatorio actualizado para el uso de inteligencia artificial dentro de sus Estados miembros.
La legislación establece categorías de riesgo para sistemas automatizados y fija obligaciones claras para empresas tecnológicas.
El objetivo es proteger derechos fundamentales sin frenar la innovación.
Funcionarios europeos señalaron que la norma busca equilibrar competitividad tecnológica con responsabilidad social.
Empresas del sector deberán cumplir estándares de transparencia y seguridad de datos.
Analistas consideran que esta regulación podría convertirse en modelo internacional.
Compañías globales evalúan ajustes operativos para cumplir con las nuevas disposiciones.
El debate sobre privacidad y protección de datos ha sido central en la elaboración de la ley.
Algunos sectores industriales expresaron preocupación por posibles costos adicionales de cumplimiento.
La decisión posiciona a Europa como referente en gobernanza tecnológica en 2026.
