Este 26 de febrero de 2026, el conflicto entre Rusia y Ucrania registró una nueva jornada de bombardeos en regiones estratégicas del este ucraniano, intensificando la preocupación internacional.
Autoridades de Kiev informaron que sistemas de defensa aérea interceptaron varios misiles durante la madrugada, aunque se reportaron daños en infraestructura energética clave.
El Ministerio de Defensa ruso aseguró que los ataques estuvieron dirigidos exclusivamente a objetivos militares, mientras que el gobierno ucraniano denunció afectaciones en zonas civiles.
En las últimas semanas, el frente oriental ha mostrado un aumento significativo en operaciones terrestres, con movimientos tácticos en áreas cercanas a Donetsk y Lugansk.
La comunidad internacional, incluyendo representantes de la Organización de las Naciones Unidas, reiteró su llamado urgente a un alto al fuego inmediato.
Mientras tanto, países miembros de la Unión Europea analizan nuevas rondas de sanciones económicas contra Moscú si continúan las ofensivas.
En Washington, el gobierno estadounidense confirmó que mantendrá el envío de asistencia militar y humanitaria a Ucrania durante el primer trimestre del año.
Analistas militares señalan que el invierno ha complicado la logística en el terreno, pero no ha detenido los enfrentamientos en zonas clave.
La población civil continúa enfrentando cortes de electricidad y desplazamientos forzados, lo que agrava la crisis humanitaria regional.
La escalada de este jueves reafirma que el conflicto sigue lejos de una solución diplomática definitiva, manteniendo la tensión geopolítica global en niveles críticos.
