Durante mucho tiempo se pensó que las experiencias de una persona terminaban con su propia vida biológica. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que ciertos eventos de trauma podrían dejar huellas en la expresión genética que influyen en la salud de generaciones posteriores. La epigenética ofrece una posible explicación científica a este fenómeno.
El concepto de transmisión intergeneracional del trauma
La idea de que el trauma puede influir en generaciones posteriores ha sido objeto de creciente investigación en las últimas décadas. Según el artículo científico Intergenerational transmission of trauma effects: putative role of epigenetic mechanisms publicado en la revista World Psychiatry, algunos efectos del estrés extremo podrían transmitirse de padres a hijos mediante mecanismos biológicos relacionados con la epigenética.
La epigenética estudia cómo factores ambientales como el estrés, la violencia, la desnutrición o las experiencias de trauma pueden modificar la forma en que se activan o desactivan ciertos genes. Estas modificaciones no cambian la secuencia del ADN, pero sí influyen en la manera en que el organismo utiliza su información genética. En otras palabras, funcionan como interruptores químicos que regulan la actividad de los genes.
Investigadores han observado que hijos de personas que vivieron experiencias de trauma —como guerras, persecuciones o hambrunas— pueden mostrar cambios en sistemas biológicos relacionados con el estrés o el metabolismo. Por ejemplo, algunos estudios han encontrado diferencias en la regulación hormonal del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal, un sistema clave en la respuesta del cuerpo ante situaciones estresantes.
Sin embargo, los científicos enfatizan que la transmisión intergeneracional del trauma puede producirse por múltiples vías. No solo intervienen factores biológicos, sino también elementos psicológicos, familiares y sociales. Por ello, los investigadores consideran que la epigenética podría ser solo una parte de un proceso mucho más complejo que conecta las experiencias de una generación con la salud y el comportamiento de la siguiente.
Evidencias científicas y estudios que investigan el fenómeno

Gran parte de la investigación sobre transmisión del trauma proviene de estudios en animales, donde los científicos pueden controlar con precisión las condiciones ambientales. En algunos experimentos, los investigadores han observado que experiencias estresantes en padres pueden influir en el comportamiento o la fisiología de sus crías, incluso cuando estas nunca han experimentado el estímulo original.
Estos resultados sugieren que ciertos marcadores epigenéticos podrían transmitirse a través de las células reproductivas, como el esperma o los óvulos. Tales cambios pueden afectar la regulación de genes asociados con el estrés, el miedo o la adaptación al entorno.
En humanos, la investigación es más compleja. El artículo de BBC Future sobre este tema señala que los científicos han estudiado poblaciones expuestas a eventos extremos, como guerras, persecuciones o periodos de hambre severa. Algunos trabajos han encontrado diferencias biológicas en descendientes de personas que vivieron estos eventos, lo que ha alimentado la hipótesis de una posible transmisión intergeneracional del trauma.
Aun así, demostrar un mecanismo epigenético directo en humanos es difícil. Los investigadores deben considerar múltiples variables como la educación, el ambiente familiar, la nutrición o el contexto social, que también influyen en la salud y el desarrollo de las personas.
Por esta razón, la mayoría de los científicos describen estos hallazgos como evidencia emergente, más que como una conclusión definitiva.
Lo que la ciencia sabe hoy y lo que aún está en debate

Actualmente, la comunidad científica coincide en que el ambiente puede influir en la expresión genética mediante procesos epigenéticos. Esto representa un cambio importante respecto a la visión tradicional de la genética, que consideraba al ADN como un sistema relativamente fijo.
Sin embargo, el debate continúa sobre hasta qué punto estos cambios pueden transmitirse entre generaciones en humanos. Algunos investigadores sostienen que las marcas epigenéticas podrían desaparecer durante los procesos biológicos que ocurren en la formación de embriones, lo que limitaría su herencia a largo plazo.
Otros científicos argumentan que ciertos cambios podrían persistir en circunstancias específicas, especialmente cuando las experiencias de trauma afectan sistemas biológicos fundamentales como el metabolismo o la respuesta al estrés.
El consenso actual es que la transmisión intergeneracional del trauma probablemente sea el resultado de la interacción entre factores biológicos, psicológicos y ambientales. En lugar de una herencia directa del trauma, lo que podría transmitirse es una mayor sensibilidad o vulnerabilidad frente a determinadas condiciones.
Comprender estos mecanismos es importante no solo para la investigación científica, sino también para mejorar estrategias de salud mental, prevención y tratamiento de los efectos del trauma en diferentes generaciones.
La investigación sobre la transmisión intergeneracional del trauma muestra que las experiencias humanas pueden tener efectos más amplios de lo que se pensaba. Aunque la epigenética ofrece pistas importantes, la ciencia aún investiga cómo interactúan la biología y el entorno para comprender mejor los efectos del trauma.
Referencia:
World Psychiatry/Intergenerational transmission of trauma effects: putative role of epigenetic mechanisms. Link