La Tierra tiene unos 4.500 millones de años y, aunque parece un planeta estable, su evolución está lejos de terminar. Un estudio reciente sugiere que dentro de unos 250 millones de años el planeta podría transformarse en un mundo extremadamente caliente y hostil para los mamíferos.
Un supercontinente extremo llamado Pangea Última
Los investigadores utilizaron supercomputadoras para simular cómo podría evolucionar el clima de la Tierra en los próximos 250 millones de años. Según los resultados, los movimientos de las placas tectónicas acabarán reuniendo los continentes actuales en una enorme masa terrestre conocida como Pangea Última, en referencia al antiguo supercontinente Pangea.
La formación de este gigantesco continente tendría consecuencias climáticas drásticas. Gran parte de su superficie se ubicaría en regiones tropicales cálidas y húmedas, lo que elevaría considerablemente las temperaturas globales. Además, con el paso del tiempo el Sol será ligeramente más brillante: los científicos estiman que emitirá alrededor de un 2,5 % más de radiación que en la actualidad.
A esto se sumaría un aumento natural de dióxido de carbono en la atmósfera. Incluso en escenarios conservadores, los niveles de CO₂ podrían superar las 600 partes por millón, muy por encima de los valores actuales. La combinación de estos factores generaría lo que los investigadores describen como un “triple golpe” climático.
Las temperaturas medias en amplias zonas del planeta podrían situarse entre 40 y 70 °C, creando un ambiente extremadamente hostil para la mayoría de las especies terrestres.
Una Tierra demasiado caliente para los mamíferos
El tamaño del supercontinente también influiría en el clima debido al llamado efecto de continentalidad. En regiones muy alejadas del mar, las temperaturas suelen ser más extremas y la humedad más limitada, lo que intensifica las olas de calor y reduce la disponibilidad de agua.
En un escenario dominado por Pangea Última, gran parte del territorio estaría lejos de las costas, lo que provocaría veranos abrasadores, noches tropicales y niveles de humedad elevados. Para los mamíferos, incluidos los humanos, esto sería un desafío fisiológico enorme.
El problema no sería solo el calor, sino la dificultad para disiparlo. Cuando la temperatura ambiental y la humedad son muy altas, el cuerpo humano pierde eficacia para enfriarse mediante el sudor. Bajo esas condiciones, incluso la actividad mínima podría provocar un sobrecalentamiento peligroso.
Los científicos advierten que, en esas circunstancias, muchos ecosistemas colapsarían. La falta de agua y alimentos haría que grandes regiones de la Tierra fueran prácticamente inhabitables para los mamíferos.
Sin embargo, los investigadores subrayan que este escenario pertenece a un futuro muy lejano. Mucho antes de que ocurra, la humanidad ya enfrenta un desafío climático inmediato provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero.
Aunque el estudio describe un futuro extremadamente distante, también sirve como recordatorio de la fragilidad del equilibrio climático. Los científicos destacan que la crisis climática actual ya está provocando temperaturas peligrosas, por lo que reducir las emisiones y alcanzar la neutralidad de carbono sigue siendo una prioridad urgente.
Referencia:
- Nature Geoscience/Climate extremes likely to drive land mammal extinction during next supercontinent assembly. Link