La cantante luso-canadiense Nelly Furtado ha llamado la atención recientemente por un cambio que va mucho más allá de su imagen: es toda una declaración de autoaceptación, amor propio y reinvención artística. A través de redes sociales y apariciones públicas, ha mostrado que su evolución personal y profesional va de la mano con una actitud más libre.
En primer lugar, su apariencia misma se ha vuelto tema de conversación: la artista ha aclarado que no ha recurrido a cirugías estéticas ni inyecciones, salvo un tratamiento dental reciente. Se ha hecho un llamado a que lo que vemos en redes no siempre es la “realidad” sin retoques, al mismo tiempo que celebra su cuerpo tal cual es. Estas declaraciones la posicionan como figura dentro del movimiento body positive, y generan un impacto en quienes siguen estándar tras estándar en la industria musical.
En segundo lugar, su mensaje es poderoso: invita a tener un «cuerpo neutral 2025», es decir, aceptar sin juzgar, amar cada parte de uno mismo y liberarse de la presión estética externa. Esa libertad se enlaza con su maternidad, su experiencia personal (como su diagnóstico de TDAH) y la manera en que ha integrado todas esas facetas a su vida pública sin renunciar a su esencia artística.
