Cruz Pérez Cuéllar dejó claro que sabe jugar inteligente y en terreno ajeno. El edil juarense se plantó prácticamente frente a la casa del titular de la Capital de los Baches, óea Chihuahua, y armó un “eventazo” que difícilmente pasa desapercibido: un ring de lucha libre instalado frente a la Presidencia Municipal, miles de asistentes coreando, vitoreando y, de paso, mandando un mensaje político directo. No es menor lograr esa convocatoria en la capital del estado, territorio donde históricamente no es sencillo irrumpir con tal fuerza. Más allá del espectáculo, lo que realmente se exhibió fue músculo político, organización y una estrategia que apuesta por conectar con la gente a través de lo popular, sin necesidad de despilfarrar millones para hacerse notar, como lo hace el capitalino.
Del otro lado de la banqueta, Marco Bonilla tiene agendado salir a medios este día, y no son pocos los que anticipan que podría aplicar la vieja confiable: minimizar cifras al estilo de Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo, reduciendo la magnitud del evento a unos cuantos miles. Sin embargo, la narrativa ya está en la calle y el impacto mediático es innegable. La verdadera incógnita ahora no es qué dirá, sino qué hará: cómo responder desde su propio terreno y, más aún, qué podría montar en Ciudad Juárez para intentar superar lo que hoy parece, francamente, difícil de igualar. Por lo pronto, habrá que esperar su declaración, aunque el golpe político ya quedó sobre la mesa y demostrado que casí 5 mil personas acudieron al llamado de Morena en la capital.
El discurso oficial presume avances que, en el papel, suenan contundentes: la sustitución del viejo alumbrado amarillo por luminarias LED que prometen mejor visibilidad, mayor eficiencia energética y más seguridad para las familias. Se habla de más de 3 mil luminarias cambiadas en lo que va de 2026 y de un alcance acumulado que supera las 760 colonias, vialidades y parques en los últimos cuatro años. Sin duda, cifras que buscan posicionar una narrativa de modernización y progreso urbano, donde la tecnología se convierte en aliada para mejorar la calidad de vida y reforzar la percepción de seguridad en las calles.
Sin embargo, la realidad en territorio cuenta otra historia que difícilmente puede ocultarse con números alegres. En zonas del sur de la ciudad, particularmente en colonias como la Dale, San Jorge y los alrededores de la antigua Santa Rita, la falta de iluminación sigue siendo evidente y, para muchos vecinos, una constante que genera molestia e incertidumbre. No todo es miel sobre hojuelas como se pretende mostrar desde el municipio; los ciudadanos están atentos, señalan fallas y exhiben omisiones. Porque más allá de los informes y los anuncios, la verdadera evaluación está en la calle… y ahí, todavía hay tramos donde la oscuridad sigue ganando la partida.
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En medio de un clima nacional donde las protestas del sector agrícola amenazan con escalar a bloqueos en carreteras y puentes internacionales, en la región centro-sur del estado se ha optado por una ruta distinta. Productores locales en la zona centro sur decidieron no sumarse a estas medidas de presión que impactan directamente a la ciudadanía, marcando así una postura que, aunque solidaria con las causas del movimiento, busca no golpear a terceros. La voz de esta decisión la encabezó Alexa Jiménez, quien dejó en claro que el respaldo existe, pero la estrategia será diferente, priorizando acciones más focalizadas y menos disruptivas.
El mensaje no es menor: “no queremos afectar a la población”, una frase que refleja el desgaste social que generan los bloqueos y que, al mismo tiempo, evidencia una lectura política más fina del momento. En lugar de paralizar carreteras federales, los agricultores del centro-sur apuestan por visibilizar sus demandas de forma puntual, evitando confrontaciones innecesarias con la ciudadanía. Así, sin romper con el movimiento nacional, buscan marcar distancia en las formas, dejando claro que la presión puede ejercerse sin poner en jaque a quienes nada tienen que ver con el conflicto.