Arregla la conversación en tu cabeza
Marian Rojas Estapé
Oso Trava Daily
En tu cabeza corre una conversación constante.
El problema es que no la estás escuchando.
Pero tu cuerpo sí.
Cada pensamiento que tienes no se queda en el aire.
Se convierte en una señal.
En química.
En biología.
Y ahí es donde todo cambia.
Porque si todo el día te dices cosas como:
“no soy suficiente”
“todo me sale mal”
“siempre la riego”
Tu cerebro no lo cuestiona.
Lo ejecuta.
Interpreta el mundo como un lugar peligroso.
Activa el modo alerta.
Y tu cuerpo entra en guerra… sin que haya una amenaza real.
Ahora déjame decirte algo incómodo:
No necesitas que alguien te destruya allá afuera…
si ya lo estás haciendo tú aquí adentro.
Pero también hay una buena noticia.
Puedes cambiarlo.
No con frases motivacionales vacías.
Con algo mucho más simple.
Empieza por bajar la intensidad.
No es lo mismo decir:
“soy un desastre”, a decir: “hoy no me salió bien”
No es lo mismo decir:
“nunca hago nada bien”, a decir: “a veces me equivoco”
Pequeño cambio.
Impacto gigante.
Eliminas los absolutismos.
Ese “siempre” y ese “nunca” son gasolina para tu ansiedad.
Son mentiras disfrazadas de certezas.
Y cada vez que las repites… las haces más reales.
Pon atención a cómo te hablas cuando algo no sale como quieres.
Y pregúntate:
¿Le hablaría así a alguien que quiero?
Si la respuesta es no…
¿por qué contigo sí?
Tu diálogo interno no es decoración.
Es programación.