Uno de los principales marcos que regula esta relación es el Entendimiento Bicentenario sobre Seguridad, Salud Pública y Comunidades Seguras, que sustituyó a la Iniciativa Mérida. A diferencia de modelos anteriores, este acuerdo pone énfasis en la corresponsabilidad, el fortalecimiento de las instituciones y la atención a problemáticas compartidas como el tráfico de armas, el narcotráfico y la violencia.
Cooperación con límites claros: Respeto a la Soberanía
Algo fundamental es que toda esta cooperación se realiza bajo un principio claro: el respeto a la soberanía; es decir, las decisiones en territorio mexicano corresponden a las autoridades nacionales. En este sentido, el Gobierno de México ha reiterado que la colaboración con agencias estadounidenses se limita a:
- El intercambio de información e inteligencia
- El fortalecimiento de capacidades institucionales
- La coordinación en operativos, sin que ello implique presencia de autoridades extranjeras en territorio nacional

Este punto ha cobrado especial relevancia en el contexto reciente, donde han surgido cuestionamientos sobre el alcance de la participación de agencias extranjeras en México. Ante ello, autoridades federales han sido enfáticas en aclarar que no existe intervención operativa en el país, sino mecanismos de cooperación institucional claramente definidos.
Esto no significa que la relación esté exenta de tensiones, como ocurre en cualquier esquema de cooperación bilateral, existen diferencias en los enfoques, prioridades y formas de implementación, los cuales han sido puntos de debate constante entre ambos países.
De la coordinación a los resultados
Sin embargo, más allá de estas diferencias, la cooperación ha permitido avanzar en acciones concretas. Entre ellas, el intercambio de información para enfrentar redes criminales y la coordinación en acciones contra delitos que operan a nivel internacional. Asimismo, la colaboración en materia de inteligencia ha contribuido a la detención de integrantes de organizaciones criminales.
A estos esfuerzos se suman avances como la creación de una Unidad Fronteriza en Sonora como modelo para reforzar la seguridad, así como la coordinación internacional de cara a la Copa Mundial de la FIFA 2026, que incluye el establecimiento del Centro de Coordinación de Operaciones Trinacional entre México, Estados Unidos y Canadá.

Hoy, la seguridad se construye desde distintos niveles: local, nacional e internacional. En este contexto, la relación entre México y Estados Unidos muestra que la cooperación, cuando está bien definida y cuenta con límites claros, puede fortalecer las capacidades del Estado sin comprometer su autonomía.
Más allá de percepciones, lo importante es entender que una cooperación basada en reglas, corresponsabilidad y respeto a la soberanía puede convertirse en una herramienta clave para enfrentar fenómenos delictivos que trascienden fronteras.