Una fuerte fractura interna sacudió a Morena luego de que la senadora Guadalupe Chavira solicitara públicamente la renuncia del gobernador Rubén Rocha Moya, tras las acusaciones de narcotráfico que enfrenta en Estados Unidos. La legisladora planteó que el mandatario debe separarse del cargo para permitir que las investigaciones avancen sin interferencias y garantizar transparencia en el proceso.
La petición sorprendió al interior del propio partido, ya que rompe con la postura de otros liderazgos que han salido en defensa del gobernador. Chavira argumentó que ningún funcionario puede mantenerse en funciones bajo señalamientos de esta magnitud, pues se pone en riesgo la confianza ciudadana, la estabilidad institucional y la credibilidad de las autoridades.
De acuerdo con su posicionamiento, la renuncia no implica culpabilidad, sino una medida de responsabilidad política para permitir que la Fiscalía General de la República actúe con independencia. También subrayó que toda persona tiene derecho al debido proceso, pero que el servicio público exige estándares éticos más altos frente a acusaciones graves.
El caso ocurre en medio de un contexto internacional delicado, luego de que autoridades estadounidenses señalaran a Rocha Moya por presuntos vínculos con el crimen organizado, lo que ha desatado tensiones políticas y diplomáticas entre ambos países. Estas acusaciones han generado presión tanto en la oposición como dentro del propio oficialismo.
La exigencia de la senadora refleja el creciente debate sobre la legitimidad, la ética pública y la posible infiltración del crimen organizado en la política. Mientras algunos sectores de Morena respaldan al gobernador, otras voces comienzan a exigir acciones concretas, evidenciando una división que podría tener consecuencias en el panorama político nacional.