Shohei Ohtani, el fenómeno japonés de los Dodgers que firmó el contrato más millonario en la historia del deporte con 700 millones de dólares, no escatima en comodidades al establecerse en Los Ángeles. En mayo de 2024, adquirió por 7.85 millones de dólares una imponente mansión moderna de más de 7,000 pies cuadrados en La Cañada Flintridge, a solo 11 millas —unos 20 minutos en auto— del Dodger Stadium, ideal para sus rutinas de estrella dual como pitcher y bateador. La propiedad, que fue de Adam Carolla y se extiende en casi una hectárea de terreno boscoso para máxima privacidad, cuenta con cinco dormitorios y 6.5 baños, todos con suites independientes, un salón de estar interior-exterior con chimenea para fluir hacia el jardín, y una cocina de alta gama equipada para chefs exigentes. Comprada a través de una LLC con el nombre de su perro Decoy, esta joya de 2013 refleja el estilo humilde pero lujoso de Ohtani, quien prioriza la serenidad en las colinas de Verdugo Mountains, lejos del bullicio de Hollywood pero cerca de vecinos famosos como Donald Glover o Angela Bassett.
Entre los caprichos que se permite el “Shotime”, destacan un cine en casa personalizado para maratones post-juego, un gimnasio y sauna para mantener su físico élite —perfecto para un atleta que entrena sin parar—, y una cancha de baloncesto al aire libre que deleitará a su esposa, la exjugadora profesional Mamiko Tanaka. La piscina infinita con jacuzzi invita a relajantes chapuzones con vistas panorámicas, mientras un garaje para cuatro autos resguarda su colección de vehículos y un baño principal con tina de remojo ofrece oasis de paz tras jonrones legendarios. Sin embargo, el idilio se vio empañado por filtraciones de medios japoneses que revelaron la dirección, generando temores de seguridad y planes de venta que, hasta noviembre de 2025, no se concretaron —Ohtani aún la posee, aunque pasa offseasons en un terreno hawaiano de 1.4 millones donde construye su “paraíso” definitivo. Así, entre lujos y lealtades al equipo que lo coronó campeón de Serie Mundial, Ohtani equilibra su imperio con la discreción de un ídolo global.