Un suceso escalofriante sacudió las calles de la capital chihuahuense cuando un automóvil se salió de control y se hundió de manera brutal en el canal de riego de Nuevo Casas Grandes, arrastrando consigo el destino fatal de dos ocupantes que no tuvieron oportunidad de escapar. El impacto de esta desgracia dejó a la comunidad en estado de shock, con testigos que aún reviven el momento en que las aguas se tragaron el vehículo en un instante.
Las autoridades de Protección Civil y la Policía Municipal respondieron con celeridad al llamado de emergencia, desplegando buzos y grúas para rescatar los restos del coche sumergido, un sedán de modelo reciente que aparentemente patinó por las condiciones resbaladizas del pavimento mojado. Los fallecidos, identificados como un hombre y una mujer de mediana edad, eran residentes locales que regresaban de una rutina cotidiana, según preliminares declaraciones de familiares devastados.
La zona del canal, conocida por su flujo constante y profundidad engañosa, se convirtió en el escenario de esta pesadilla vial, donde expertos viales ya advierten sobre la necesidad de barreras más robustas y señalización luminosa para prevenir futuros desastres. El cierre temporal de la vía generó un caos circulatorio que se extendió por horas, mientras peritos forenses recolectaban evidencias para reconstruir la secuencia exacta del accidente.
Este lamentable episodio no solo enluta a dos familias, sino que enciende el debate público sobre la seguridad en infraestructuras hidráulicas urbanas, donde docenas de incidentes similares han marcado el año. Las autoridades prometen una revisión exhaustiva de protocolos, pero para muchos, llega demasiado tarde.
En medio del dolor colectivo, la ciudad rinde homenaje silencioso a las víctimas, recordándonos que la carretera puede ser tan impredecible como un río desbocado, y que una fracción de segundo separa la vida de la eternidad.
