La periodista y escritora mexicana Lydia Cacho regresó temporalmente a México después de siete años viviendo en el exilio en Europa, donde se refugió tras amenazas derivadas de sus investigaciones sobre redes de explotación sexual infantil, corrupción y vínculos entre empresarios y políticos. Durante una entrevista reciente, afirmó que mantenerse viva pese a la persecución representa “un caso de éxito”, al considerar que logró resistir a los grupos de poder que intentaron silenciarla.
La autora presentó su nueva novela Un halcón bajo mi ventana, una obra inspirada en los años de represión política del PRI durante las décadas de 1960 y 1970. En el libro aborda episodios como la matanza de Tlatelolco de 1968 y el Halconazo de 1971, además de retratar el despertar político y feminista de varias generaciones de mujeres mexicanas. Cacho señaló que después de décadas investigando violencia extrema y abusos de poder, escribir ficción se convirtió en una experiencia liberadora.
La periodista recordó que tuvo que abandonar México después de múltiples amenazas, agresiones y atentados relacionados con la publicación de Los demonios del Edén, investigación donde denunció una red de pederastia presuntamente protegida por figuras políticas y empresarios. El caso provocó uno de los mayores escándalos políticos y judiciales del país, luego de que se revelaran conversaciones entre el exgobernador de Puebla, Mario Marín, y el empresario Kamel Nacif para castigar y agredir a la periodista.
Cacho explicó que vivir en España le permitió recuperar una vida cotidiana que en México le era imposible, como colocar su nombre en el buzón de su casa sin temor. Sin embargo, confesó que sigue extrañando profundamente el país, especialmente el humor y la intensidad social mexicana. Durante esta breve visita a territorio nacional se mueve acompañada por escoltas de seguridad, debido a que todavía existen procesos judiciales abiertos y riesgos en su contra.
La escritora aseguró que su lucha no habría sido posible sin el respaldo de colectivos feministas, periodistas y organizaciones de derechos humanos que la acompañaron durante años. Aunque continúa viviendo fuera de México, insistió en que ha logrado importantes victorias judiciales y sociales frente a quienes intentaron callarla. También reiteró que desea volver a vivir de manera permanente en el país, pero considera indispensable que primero exista justicia completa contra todos los responsables de su tortura y persecución.