El mole Doña María es uno de los productos culinarios más emblemáticos de México, siendo un alimento que no sólo ha saciado a millones de familias, sino que también guarda una historia profundamente entrañable y íntima, que se remonta al corazón de San Luis Potosí en la década de los años cincuenta.
Todo se remonta a una época en la que los emprendimientos liderados por mujeres no eran tan habituales, donde una mujer desafió las normas y fundó Productos Marpe, una empresa que fabricaba ate de guayaba, nopales en vinagre y su producto estrella: el mole poblano, con una receta que revolucionó la industria.
Aunque todo comenzó como un pequeño negocio que ofrecía sus productos de puerta en puerta, con el tiempo fundó una planta, innovó en los empaques y conquistó los paladares de distintos estados de México. Conoce la historia de María Pons y su esposo Peter Degetau Wegener, quienes cambiaron el paradigma del mercado en el país.
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¿Cuál es la historia de Mole Doña María?
La historia de mole Doña María comienza con María Marta Catalina Pons Nicoux, nacida el 13 de agosto de 1893 en San Luis Potosí, México. Parte de la destacada familia Pons Nicoux, creció en un ambiente familiar numeroso junto a sus seis hermanos, fruto del matrimonio entre Pierre Pons Sermand y Eugénie Nicoux Hepting.
Provenía de una familia con raíces europeas, marcada por las experiencias migratorias de su padre y sus abuelos maternos, así como por el fallecimiento prematuro de su padre en 1901. Junto a su familia se hizo cargo de los negocios familiares en la entidad, los cuales iban desde hoteles hasta baños públicos.
Contrajo matrimonio en dos ocasiones: primero con Antonio Moncada Villanueva, de quien se divorció tiempo después y posteriormente con Peter Degetau Wegener, con quien compartió sus últimos años de vida. Las funciones de María estaban en el restaurante del Hotel Progreso

Ahí fue donde comenzó a preparar mole para los huéspedes, una labor compleja para la cual solicitaba apoyo de las mujeres de la familia. Años después María tuvo una idea que lo cambiaría todo: vender mole listo para preparar agregando únicamente agua o consomé de pollo, evitando el largo proceso de cocinar.
Para 1941, María vendía mole en polvo, el cual se empaquetaba en bolsas de celofán. Inclusive, las ventas se realizaban de puerta en puerta. Con el tiempo, el mole se popularizó y los pedidos aumentaron, por lo que en 1853 junto a Peter Degetau, fundaron Productos Marpe, que se consolidaría como Doña María.
Además de mole ofrecían una amplia variedad de productos, entre ellos nopales en vinagre, mole verde, pipián, adobo, salsa chipotle, chongos y ate. Bajo su liderazgo, la compañía se destacó por su innovación en maquinaria y procesos de producción, así como una administración prudente y equilibrada.

La actualidad de Mole Doña María
Con la industrialización del mole, María cambió la fórmula y comenzó a vender el producto en cajas; sin embargo, Ignacio Hernández del Castillo, pieza clave durante en la gerencia, le sugirió comercializarse en pasta, para lo cual comenzaron a utilizar vasos de vidrio, una alternativa que además permitía conservar mejor el sabor y la frescura.
Para finales de la década de los 60s, María y Peter decidieron vender Productos Marpe. Para ese momento, del Castillo no solo formaba parte de Grupo Herdez, sino que había asumido el liderazgo junto con su hermano Enrique Hernández-Pons. María falleció el 5 de mayo de 1974 a los 80 años de edad.
Cuando María puso a la venta su empresa, su cuñado le ofreció comprarla “con la promesa de mantener la calidad”, afirma Héctor Hernández, quien asegura que el sabor permanece intacto. Sin embargo, a pesar de su partida, el legado de Doña María ha perdurado a través del tiempo.

Aunque mole Doña María ha crecido e incluso se exporta, este producto continúa fabricándose en San Luis Potosí, lugar donde nació la marca fundada por María Pons. Además ha logrado, sin proponérselo, ser punta de lanza en sostenibilidad gracias a la reutilización de los vasos que contienen el producto.
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