Un nuevo estudio ha revelado un fenómeno extraordinario ocurrido tras el devastador terremoto de Japón de 2011. Las ondas sísmicas no solo atravesaron el planeta hasta alcanzar el núcleo terrestre, sino que regresaron a la superficie y provocaron un desplazamiento adicional de toda la isla japonesa.
Las ondas sísmicas viajaron hasta el núcleo terrestre y regresaron a la superficie
El terremoto de magnitud 9,0 que sacudió la región de Tohoku en marzo de 2011 figura entre los más potentes registrados en la historia moderna. Además de desencadenar un devastador tsunami que causó unas 20.000 muertes, el evento dejó una enorme cantidad de datos científicos gracias a la extensa red de monitoreo sísmico de Japón.
Años después del desastre, la geofísica Sunyoung Park, de la Universidad de Chicago, detectó una anomalía en los registros GPS del país. Aproximadamente 16 minutos después del terremoto principal, pero antes de que ocurrieran las mayores réplicas, estaciones distribuidas por todo Japón registraron un desplazamiento repentino hacia el este. Lo extraño era que ese movimiento no coincidía con ningún terremoto o réplica conocida.
Tras analizar los datos junto a investigadores de Estados Unidos y Francia, el equipo concluyó que la explicación más probable era una gigantesca onda sísmica generada por el terremoto original. Esa energía viajó hacia las profundidades del planeta, alcanzó el núcleo externo líquido de la Tierra y rebotó hacia la superficie.
El recorrido completo, de aproximadamente 5.800 kilómetros, tomó unos 15 minutos. Al regresar, la energía fue suficiente para reactivar importantes límites tectónicos alrededor de Japón, generando un desplazamiento adicional de la corteza terrestre.
El hallazgo cambia la comprensión de los grandes terremotos y sus riesgos

Los investigadores descubrieron que este fenómeno desplazó toda la isla de Japón hasta seis milímetros hacia el este. Aunque la distancia parece pequeña, el hallazgo tiene una enorme relevancia científica porque constituye la primera evidencia documentada de que ondas reflejadas desde el núcleo terrestre pueden desencadenar movimientos tectónicos adicionales en la superficie.
El evento también rompió varios récords geológicos. Se extendió a lo largo de unos 3.000 kilómetros, convirtiéndose en el fenómeno sísmico más amplio jamás identificado. Además, involucró simultáneamente cuatro grandes placas tectónicas que convergen en Japón: la placa del Pacífico, la de Ojotsk, la del Mar de Filipinas y la Euroasiática.
Los científicos creen que el violento temblor inicial debilitó temporalmente las fallas tectónicas. Cuando las ondas reflejadas regresaron desde el núcleo, encontraron esas estructuras más vulnerables y lograron desencadenar nuevos deslizamientos tectónicos.
El descubrimiento sugiere que los efectos de un gran terremoto pueden continuar mucho después de que termine el movimiento principal. También plantea nuevas preguntas sobre los riesgos sísmicos asociados a eventos extremos y sobre cómo las profundidades del planeta pueden influir en procesos geológicos que ocurren cerca de la superficie.
La investigación demuestra que los terremotos más poderosos pueden tener efectos mucho más complejos de lo que se creía. El hallazgo de ondas sísmicas que viajaron hasta el núcleo terrestre y regresaron para mover placas tectónicas abre una nueva área de estudio sobre los riesgos y mecanismos de los grandes sismos.
Referencia:
- Science/ScS-triggered slip on megathrust interfaces after the 2011 MW 9.0 Tohoku-Oki earthquake. Link