Mientras Europa sufre una ola de calor mortal, los habitantes de Slough, cerca de Londres, atraviesan temperaturas aún más extremas por estar junto al mayor centro de datos del continente. El calor que emiten las instalaciones para mantener fríos sus servidores crea un “isla de calor de datos” que convierte el entorno en casi inhabitable.
Cuando un centro de datos recalienta el barrio
El complejo centro de datos, situado a unos 16 kilómetros del aeropuerto de Heathrow, está haciendo que el calor sea más intenso y difícil de soportar. Residentes describen la sensación como si algo “te apretara el cuerpo y te quemara la piel”. Los registros de estaciones meteorológicas muestran que la temperatura cerca del centro ha superado varios grados la del área circundante, rozando los 38 °C.
Para evitar que los chips se sobrecalienten, estos centros emplean sistemas de refrigeración enormes y muy intensivos en energía. Ese proceso expulsa calor al exterior de forma constante. En invierno, algunos gobiernos han sugerido aprovechar esa energía térmica para calentar viviendas, pero en pleno verano se convierte en un problema adicional para quienes viven cerca.
La reacción de la población no es sorprendente. Ya existe un rechazo creciente a la instalación de nuevos centros de datos en zonas residenciales. Sus críticos señalan el aumento de precios de la electricidad, la presión sobre el agua y el ruido constante como motivos suficientes para oponerse. Ahora se suma una queja más: el calor extra que generan.
La investigación sobre estos efectos apenas comienza. Un estudio preliminar de la Universidad de Cambridge indica que los centros de datos pueden elevar la temperatura local hasta 9 °C en picos máximos y, en promedio, unos 2 °C. Ese fenómeno, llamado “isla de calor de datos”, se suma al efecto isla de calor urbano tradicional, provocado por materiales como asfalto y hormigón.
Un problema que apenas se está midiendo

El centro de datos en Slough da servicio a algunas de las mayores tecnológicas del mundo, como Amazon, Google y Microsoft. Por su tamaño y concentración, funciona casi como un “experimento” a cielo abierto sobre lo que ocurre cuando la infraestructura digital crece sin límites en un mismo lugar.
Los investigadores advierten que esto podría afectar a más de 340 millones de personas en el futuro si no se regula adecuadamente. Lo medido hasta ahora corresponde a la “primera generación” de centros de datos, construidos en las últimas dos décadas. Slough representa un salto de escala sin precedentes, con inversiones que multiplican la capacidad computacional y, con ella, el calor residual.
El dilema es claro: la inteligencia artificial y los servicios digitales demandan más energía y más refrigeración, pero eso tiene un coste ambiental y social directo. En medio de olas de calor cada vez más frecuentes, convertir ciertas zonas en “puntos calientes” digitales resulta insostenible.
Sin una planificación que considere el impacto térmico, acústico y energético, estos centros podrían terminar siendo tan impopulares como las industrias contaminantes del siglo pasado. La tecnología avanza rápido, pero el clima y la salud de las comunidades no pueden quedar al margen.
Referencia:
- Futurism/Massive Data Center Cooks Nearby Residents Alive Amidst Deadly Heatwave. Link