Un migrante originario de Michoacán, que prefirió mantener su identidad en reserva por seguridad, compartió su desgarradora experiencia al intentar cruzar a Estados Unidos, concluyendo que “el sueño americano ya no vale la pena”. Tras una travesía llena de peligros, extorsiones y decepciones, decidió regresar a México y establecerse en Gómez Palacio, Durango, donde encontró estabilidad y trabajo.
El hombre, de alrededor de 35 años, narró que salió de su comunidad en busca de mejores oportunidades económicas, pagando miles de dólares a polleros para cruzar la frontera. Sin embargo, enfrentó secuestros por grupos delictivos, abandono en el desierto, detenciones por la Patrulla Fronteriza y múltiples intentos fallidos. “Pasé hambre, frío, miedo constante. Vi cómo compañeros morían o desaparecían. Al final, lo que gané en trabajos precarios allá no compensa el riesgo ni el sufrimiento familiar”, confesó en una entrevista difundida en redes locales este 30 de diciembre de 2025.
Tras ser deportado, optó por no intentarlo de nuevo y se radicó en Gómez Palacio, atraído por ofertas laborales en la industria lechera y manufacturera de La Laguna. Ahora trabaja en una empresa formal, vive con su familia reunida y valora la tranquilidad: “Aquí gano menos, pero duermo en paz, veo crecer a mis hijos y no vivo con el miedo de una redada. El ‘sueño americano’ se convirtió en pesadilla para muchos como yo”.
Su testimonio, que se viralizó en plataformas como Facebook y TikTok, resuena en un contexto donde miles de migrantes mexicanos reconsideran el cruce ante mayores riesgos, endurecimiento de políticas migratorias en EE.UU. y oportunidades emergentes en el norte de México. Una historia que refleja el cambio de paradigma: para algunos, el verdadero sueño se construye quedándose o regresando a casa.
