Una proyección de Morgan Stanley de 2019, basada en datos históricos del Census Bureau de EE.UU., estima que para 2030 el 45% de las mujeres en edad laboral prime (25-44 años) estarán solteras (no casadas), un aumento desde el 41% registrado en 2018. Esta cifra, que se ha viralizado en redes y medios globales, destaca el creciente número de mujeres que priorizan independencia económica, carreras profesionales y autonomía personal sobre el matrimonio tradicional.
Sin embargo, la afirmación frecuente de que el 45% serán “solteras y sin hijos” es una interpretación errónea. El informe original solo se refiere a mujeres solteras (single, es decir, no casadas), sin mencionar explícitamente la ausencia de hijos. Aunque tendencias demográficas como el retraso en el matrimonio y la maternidad (fertilidad en descenso en EE.UU. y países desarrollados) sugieren que muchas podrían optar por no tener hijos o posponerlos, no hay una proyección directa que combine ambos factores en ese porcentaje exacto.
Este cambio refleja transformaciones sociales profundas: mayor acceso a educación y empleo para mujeres, costos altos de crianza y un enfoque en el bienestar individual. Económicamente, Morgan Stanley lo ve positivo para sectores como consumo personal (viajes, belleza, moda), impulsando la “SHEconomy”. En un mundo donde la fertilidad global cae y el matrimonio se retrasa, esta tendencia invita a reflexionar sobre nuevos modelos familiares y de vida. ¿Empoderamiento o desafío demográfico? El debate está abierto.
