La justicia estadounidense amplió los cargos contra Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en una imputación desclasificada tras su captura en Caracas en enero de 2026. La acusación los señala como líderes del Cartel de los Soles, una red criminal integrada por altos funcionarios venezolanos que facilitó el tráfico de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos durante más de dos décadas.
Los fiscales alegan que Maduro coordinó directamente con organizaciones como el Cártel de Sinaloa, Los Zetas, las FARC, el ELN y la megabanda Tren de Aragua —cuyo líder, “Niño Guerrero”, también está imputado—. A cambio de protección estatal, pasaportes diplomáticos, rutas aéreas y marítimas seguras, y cobertura policial, estos grupos enviaban ganancias millonarias a Maduro y su círculo cercano. Se estima que hasta 250 toneladas de cocaína transitaban anualmente por Venezuela hacia 2020.
Los cargos principales incluyen:
- Conspiración de narcoterrorismo.
- Conspiración para importar cocaína.
- Posesión y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos.
Junto a Maduro y Flores, figuran su hijo Nicolás Maduro Guerra, Diosdado Cabello y Ramón Rodríguez Chacín. La acusación describe cómo el régimen usó el poder estatal para “inundar” EE.UU. con droga como “arma” política, enriqueciendo a elites corruptas.
Este caso, ampliado de una acusación de 2020, podría derivar en penas de décadas o cadena perpetua si se prueban los cargos. Maduro enfrenta juicio en Nueva York, marcando un precedente en la lucha antidrogas de la administración Trump.
