Bernardo Gómez y Alfonso de Angoitia, dos de los hombres más poderosos del Grupo Televisa, consolidaron su influencia al comprar una porción significativa de las acciones que Emilio Azcárraga Jean puso en venta en enero de 2026. Esta operación, valorada en cientos de millones de dólares, les otorga mayor control en la compañía y marca un cambio generacional en la dirección del gigante mediático mexicano.
Bernardo Gómez Martínez, de 68 años, es copresidente ejecutivo de Televisa desde 2018 y uno de los confidentes más cercanos de Azcárraga. Con una trayectoria de más de 40 años en la empresa, ha sido clave en negociaciones estratégicas, como la fusión con Univision (que dio origen a TelevisaUnivision) y alianzas con plataformas digitales. Licenciado en Administración por la Universidad Anáhuac, Gómez es reconocido por su discreción, habilidades diplomáticas y relaciones de alto nivel en el mundo político y empresarial mexicano.
Alfonso de Angoitia Noriega, también de 68 años y copresidente ejecutivo, complementa a Gómez con un perfil más financiero. Contador público por la UNAM y con maestría en Harvard, ha dirigido las finanzas de Televisa durante décadas, impulsando su expansión internacional y la reestructuración ante la competencia de streaming. Su experiencia incluye roles en el Consejo de Administración de empresas como Grupo Modelo y Banorte.
Ambos ejecutivos, amigos desde la juventud y aliados inquebrantables de Azcárraga, asumieron mayor peso tras la salida gradual del heredero de la familia fundadora, quien reduce su participación para enfocarse en otros proyectos. Con esta compra, Gómez y De Angoitia no solo aseguran continuidad, sino que posicionan a Televisa para enfrentar los desafíos de la era digital. Dos pilares que, desde las sombras, han sido el motor real del imperio mediático mexicano por años.