Lejos de yates en el Caribe o resorts exclusivos, Carlos Slim Helú —uno de los hombres más ricos del mundo— elige para sus vacaciones un destino humilde y auténtico: Avión, un municipio de apenas 1.700-2.000 habitantes en la provincia de Ourense, Galicia, España.
Este rincón rural, con paisajes montañosos, clima templado y calles tranquilas, atrae a Slim por su privacidad absoluta: los habitantes respetan su anonimato, permitiéndole pasear sin escoltas excesivas, disfrutar de mariscos locales y echar largas partidas de dominó en bares como O Luar.
La conexión nace de la emigración gallega a México en el siglo XX: muchos originarios de Avión hicieron fortuna allá y regresaron a invertir, creando un lazo cultural que Slim —invitado recurrente por amigos como Olegario Vázquez Raña— valora profundamente. No es el único magnate: Amancio Ortega o Miguel Rincón también lo frecuentan, convirtiéndolo en un “refugio discreto” para grandes fortunas que buscan desconexión genuina.
En Avión, Slim se integra como uno más, lejos de la ostentación. Un ejemplo de que la verdadera riqueza a veces radica en la simplicidad y las raíces compartidas. ¡Un destino que inspira modestia en medio del éxito! 🌿🇪🇸





