Paco, el famoso emprendedor que pasó de asolearse en la playa a convertirse en un referente de empanadas gourmet, está viviendo su mejor momento: su negocio no para de crecer, con sabores italianos innovadores, opciones veganas y una clientela fiel que ya no regatea. Pero el éxito también se nota en otro lado: los cachetes (y unos kilitos de más) que luce orgulloso, fruto —según él mismo bromea— de probar “demasiado” su propio producto para garantizar la calidad.
De aquellos días de batalla por cada venta a tener una marca consolidada, Paco demuestra que el esfuerzo rinde frutos… literalmente. El éxito alimenta el negocio, la creatividad y, claro, también el apetito. ¡Un ejemplo de que cuando las cosas van bien, se nota en todo! Felicidades a Paco por hacer crecer las empanadas… y su felicidad. 🥟😄
