La Ley 73 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) —que beneficia a quienes comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997 con pensiones vitalicias garantizadas, calculadas sobre el promedio de los últimos cinco años de salario y con requisitos más accesibles— entrará en su fase final en los próximos años. Según análisis de expertos, en aproximadamente una década ya no habrá nuevos elegibles para este régimen, y hacia 2035 o 2039 desaparecerá por completo, dejando como único esquema el de la Ley 97, basado en cuentas individuales administradas por las Afores.
Este cambio no surge de una reforma reciente ni de una decisión gubernamental abrupta, sino de la propia estructura del sistema pensionario establecido en 1997: las nuevas generaciones de trabajadores solo cotizan bajo la Ley 97, donde la pensión depende exclusivamente del ahorro acumulado y la rentabilidad obtenida, sin la garantía estatal de un monto fijo como en la Ley 73. Los actuales beneficiarios de este régimen seguirán recibiendo sus prestaciones —incluyendo incrementos anuales y servicios médicos—, pero con el paso del tiempo, el universo de pensionados se reducirá naturalmente hasta extinguirse.
Expertos destacan que este tránsito genera preocupación por el impacto en futuras jubilaciones: muchas podrían ser inferiores debido a la volatilidad de los mercados y menores aportaciones. Aunque no hay anuncios oficiales del IMSS o del gobierno de Claudia Sheinbaum sobre una “despedida” forzada, el proceso es inevitable y ya está en marcha.
Un recordatorio de cómo los sistemas pensionarios evolucionan con el tiempo, dejando a las nuevas cohortes laborales bajo un modelo de mayor riesgo individual. Los trabajadores actuales bajo Ley 97 podrían explorar opciones como la Modalidad 40 para mejorar sus ahorros, mientras el debate sobre reformas para garantizar pensiones dignas continúa abierto.
