Un equipo de la Universidad de Minnesota Duluth (UMD) identificó una nueva especie de microorganismo en un lugar inesperado: una sustancia negra y aceitosa encontrada en el eje del timón del buque de investigación R/V Blue Heron. El hallazgo fue completamente accidental y abre nuevas líneas de investigación sobre vida en ambientes extremos.
El hallazgo inesperado a bordo del R/V Blue Heron
El descubrimiento comenzó el otoño pasado, cuando la tripulación del R/V Blue Heron detectó un extraño golpeteo proveniente del sistema de propulsión durante una expedición en el lago Erie. Ante la anomalía, el barco fue llevado al Great Lakes Shipyard, en Cleveland, para una inspección técnica.
Durante la revisión, Doug Ricketts, superintendente marino del Large Lakes Observatory (LLO) de la UMD, observó una sustancia negra, espesa y similar al alquitrán que rezumaba del eje del timón. Nunca había visto algo parecido. Intrigado, recogió una muestra en un vaso plástico y la entregó al profesor Cody Shiek, especialista en ecología microbiana.
Shiek inicialmente dudó que la sustancia contuviera material biológico viable. Sin embargo, tras analizarla, el equipo encontró ADN en buen estado y suficiente biomasa para su estudio. Luego de secuenciar el material genético y compararlo con bases de datos internacionales, confirmaron que se trataba de un organismo completamente nuevo para la ciencia.
La sustancia fue bautizada provisionalmente como “ShipGoo001”, en referencia a su origen y aspecto.
Un microorganismo que prospera en aceite y sin oxígeno

El nuevo microorganismo parece haberse adaptado a un entorno extremo: cálido, aceitoso y carente de oxígeno dentro del eje del timón. Aunque aún se desconoce su función exacta, los investigadores creen que podría tener aplicaciones relevantes.
Algunos de los organismos identificados en la sustancia parecen ser productores de metano, lo que abre la posibilidad de utilizarlos en procesos de generación de biocombustibles. También existen indicios de que podrían metabolizar petróleo o incluso interactuar con metales como el hierro, aunque estos procesos aún están siendo investigados.
Shiek, quien ha descubierto numerosas especies nuevas en sedimentos del lago Superior, fuentes hidrotermales oceánicas y aguas termales, destacó que lo más emocionante del hallazgo fue su carácter accidental. No estaban buscando nuevos organismos en ese entorno.
La directora del LLO, Catherine O’Reilly, subrayó que este descubrimiento demuestra cuánto queda por conocer, incluso en ambientes construidos y aparentemente familiares como un barco. No es necesario ir a Marte para encontrar nuevas formas de vida: pueden estar literalmente bajo nuestros pies.
Próximos pasos y un nombre oficial en camino

Uno de los grandes interrogantes es el origen de estos microorganismos. Shiek especula que pudieron haber permanecido en estado latente en el aceite utilizado para lubricar el timón, esperando las condiciones adecuadas para proliferar. De hecho, especies similares han sido detectadas en pozos petroleros y depósitos naturales de alquitrán en distintas partes del mundo.
El siguiente paso será descifrar sus procesos metabólicos: qué consumen, cómo generan energía y qué papel cumplen en ese microambiente artificial. Comprender su biología podría revelar aplicaciones industriales o energéticas aún insospechadas.
Mientras tanto, “ShipGoo001” pronto dejará de ser un apodo. El 30 de julio, durante el evento Freshwater Discovery Day del Large Lakes Observatory, los participantes tendrán la oportunidad de colaborar en la elección del nombre científico oficial de este peculiar y prometedor microorganismo.
El descubrimiento del “Ship Goo” demuestra que la ciencia aún tiene sorpresas en los lugares más cotidianos. Un simple ruido mecánico condujo a la identificación de una nueva forma de vida, recordando que la curiosidad y la observación siguen siendo motores fundamentales del avance científico.
Referencia:
- Scientists discover new life aboard Great Lakes research vessel/University of Minnesota Duluth. Link
