Una velada que prometía pasión bajo las estrellas de Casablanca se transformó en una tumba improvisada cuando Hanane, una mujer marroquí de 28 años, decidió que el mejor final para su cita era enterrar vivo al pretendiente que la había decepcionado, convirtiendo el patio trasero de su casa en un cementerio doméstico donde el galán pasó tres días bajo tierra antes de ser rescatado al borde de la muerte.
El horror comenzó el viernes 5 de diciembre de 2025 cuando el hombre, de 32 años y sin identificar aún por la prensa local, aceptó la invitación a una “cena íntima” en el domicilio de Hanane. Según la investigación de la Gendarmería Real, la mujer lo drogó con una bebida preparada, lo ató y, con ayuda de un cómplice aún prófugo, lo arrastró al patio donde ya tenía cavado un pozo de **1.8 metros de profundidad. Allí lo sepultaron vivo, dejando solo un tubo de plástico para que respirara, mientras ella seguía su vida normal como si nada.
Durante tres días el hombre permaneció consciente bajo tierra, alimentado con agua y migajas que le bajaban por el tubo, hasta que un vecino alertado por los gemidos sordos que salían del suelo llamó a la policía. Los gendarmes irrumpieron en la vivienda y desenterraron al enamorado en estado crítico: deshidratado, hipotérmico y con principios de gangrena en las piernas por la inmovilidad.
Hanane fue detenida de inmediato y confesó con frialdad que “quería darle una lección” porque el hombre “no era lo suficientemente serio” para ella. La prensa marroquí ya la bautizó como “La Viuda Negra de Casablanca”, mientras el superviviente, aún hospitalizado bajo custodia, lucha por su vida y por entender cómo una cita terminó en el infierno más literal.
El caso desató estupor nacional: en Marruecos, donde los crímenes pasionales suelen ser con cuchillo o ácido, nadie recuerda un entierro doméstico como método de despecho. La sospechoso sigue prófugo y la policía teme que no sea la primera vez que la pareja usó el patio como cementerio privado.
