Un coche bomba detonó frente a las instalaciones de seguridad en Coahuayana, Michoacán, este 8 de diciembre de 2025, dejando 3 muertos y 6 heridos graves entre policías estatales, según la Fiscalía General de la República (FGR), un atentado atribuido al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que busca desestabilizar el proceso de “pacificación” impulsado por Sheinbaum, con el conductor del vehículo identificado como un sicario local de 28 años.
La explosión ocurrió a las 11:40 horas en la avenida Rayón s/n, colonia Centro, donde un Ford Fiesta cargado con 50 kg de explosivos Tovex y metralla perforó el blindaje de la base policial, lanzando escombros a 50 metros y activando una carpeta de investigación por delincuencia organizada, con la Guardia Nacional desplegando 200 elementos para rastrear a los responsables, un caos que paralizó el municipio de 20 mil habitantes y obligó a evacuaciones en un radio de 300 metros.
El fiscal de Michoacán, Carlos Torres Piña, confirmó que no hubo civiles afectados, pero uno de los cuerpos no identificados podría ser el conductor, un patrón que coincide con 10 atentados similares en 2025 en el estado, donde el CJNG disputa plazas con La Familia Michoacana, un horror que Sheinbaum denunció en mañanera como “cobarde”, prometiendo refuerzos federales de 500 millones de pesos para seguridad costera.
Este estallido no es aislado: sigue la captura de 66 extranjeros en Michoacán por la SSP este año, muchos ligados a narcos, y aviva temores de escalada con peregrinaciones guadalupanas en riesgo. En seguridad México, donde el plomo dicta leyes, este coche bomba es grito de guerra que exige reformas urgentes contra el terror organizado.
