En un emotivo desahogo que ha conmovido a sus seguidores, la icónica cantante regional mexicana Alicia Villarreal levantó la voz por primera vez de manera pública después de que un juez de Nuevo León dictara la vinculación a proceso contra su exesposo, el reconocido productor de Kumbia Kings, Cruz Martínez, imputado por el grave delito de violencia familiar en sus formas física, psicológica y patrimonial.
La estrella, quien ha enfrentado un calvario de nueve meses de intensas indagatorias, no ocultó su profunda gratitud por haber sobrevivido a lo que describió como un infierno privado, marcado por episodios que la dejaron al borde del abismo. “Si hay algo por lo que dar gracias, es por esa etapa que me otorgó el divorcio y la ansiada libertad, y sobre todo, gracias a Dios estoy viva, porque las cosas pudieron haber tomado un rumbo mucho peor”, confesó con voz temblorosa pero decidida durante una impactante rueda de prensa en Ciudad de México.
El fallo judicial, emitido el 19 de noviembre, representa un avance crucial en la búsqueda de justicia para Villarreal, quien inicialmente había denunciado también cargos por feminicidio y robo, aunque estos últimos fueron desechados por el magistrado. Sin embargo, las pruebas recabadas —incluyendo peritajes médicos, evaluaciones psicológicas y testimonios clave— bastaron para sostener la acusación principal, permitiendo que el Ministerio Público profundice en la pesquisa durante los próximos dos meses.
Acompañada de su equipo legal, la artista reveló las sombras que aún acechan su existencia, como las intimidaciones que han perturbado su cotidianidad y la de sus hijos en las últimas semanas. “Insisto en que la pesquisa se amplíe lo necesario; no toleraré más riesgos, debo resguardar a mi familia ante estas amenazas que nos rondan”, enfatizó, subrayando cómo el proceso no solo busca castigar al presunto agresor, sino también sanar las heridas invisibles que dejó en su espíritu.
Villarreal, visiblemente fortalecida por el apoyo de su fanaticada, dedicó parte de su intervención a honrar su legado en los escenarios, ese refugio donde se siente invencible y auténtica. “Cada amanecer, me incorporo con renovado vigor, inhalo hondo y me repito que esta batalla es por mi emancipación, por no acallar el dolor que cargué sola tanto tiempo; solo nosotros dos conocíamos la crudeza de esa realidad, y yo, como la afectada, merezco ser oída”, proclamó, enviando un mensaje de empoderamiento a otras mujeres atrapadas en ciclos de violencia doméstica.
El productor, por su parte, emitió un comunicado reconociendo la resolución pero insistiendo en su presunción de inocencia, mientras el tribunal impuso restricciones estrictas: le prohíben aproximarse a la intérprete o a sus sitios habituales, y debe comparecer quincenalmente ante las autoridades. Con este capítulo, Villarreal se posiciona como un faro de resiliencia en el turbulento panorama de los famosos, prometiendo no cejar hasta alcanzar la reparación integral que anhela.
