Como si se tratara de un ejercicio más cercano a la ficción que a la medición electoral, una encuesta atribuida a la firma “Grupo Impacto” ha causado sorpresa —y no precisamente por su rigor— al colocar a la senadora Andrea Chávez con una ventaja que muchos califican como, por decir lo menos, difícil de creer.
De acuerdo con los números difundidos, la legisladora de Morena aparece con un 51% de las preferencias, dejando muy por detrás al alcalde de la capital, Marco Bonilla, quien apenas alcanzaría un 19%. En tercer lugar, el diputado federal Tony Meléndez figuraría con un 3%, una cifra que prácticamente se diluye entre el margen de error.
Pero la sorpresa no termina ahí.
En otro apartado del mismo estudio, se asegura que la ventaja de Chávez también se extiende de forma abrumadora dentro de su propio partido, superando por cinco veces al alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, quien obtendría apenas un 7% frente al 35% de la senadora.

Los resultados han generado reacciones encontradas, principalmente por la amplitud de las diferencias y la falta de elementos públicos que respalden la metodología del estudio. Analistas y actores políticos han señalado que cifras de este tipo suelen despertar dudas sobre su origen y representatividad.
Y es que, en un escenario político aún en construcción rumbo a la gubernatura, los números presentados contrastan con la percepción general y con otros ejercicios demoscópicos conocidos, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre la credibilidad del sondeo.
Más allá de los porcentajes, la publicación de esta encuesta reaviva el debate sobre el uso de estudios de opinión como herramientas de posicionamiento político, en un contexto donde la línea entre medición y promoción parece cada vez más difusa.
Por ahora, lo único claro es que, al menos en el papel de esta encuesta, la contienda ya tendría una ganadora contundente… aunque en la realidad, la historia aún está lejos de escribirse.