Letonia enfrenta uno de los desequilibrios de género más pronunciados de Europa, con aproximadamente 15.5% más mujeres que hombres según datos de Eurostat, una brecha que triplica el promedio de la Unión Europea. Esta disparidad se acentúa con la edad: entre las personas mayores de 65 años, las mujeres superan a los hombres en una proporción cercana a dos por uno. El fenómeno ha generado un impacto notable en la vida cotidiana, especialmente entre mujeres solteras y profesionales jóvenes que residen solas en ciudades como Riga.
La principal causa de esta desigualdad demográfica radica en la menor esperanza de vida masculina, que ronda los 70-72 años frente a los 80 años de las mujeres. Factores como tasas elevadas de tabaquismo (31% en hombres versus 10% en mujeres), obesidad, consumo excesivo de alcohol, accidentes y una mayor incidencia de suicidios (hasta cuatro veces superior en varones) contribuyen a una mortalidad prematura significativamente más alta en la población masculina, particularmente entre los 30 y 40 años.
Ante la ausencia frecuente de parejas o apoyo masculino en el hogar, ha surgido un servicio práctico y en auge conocido como “marido por una hora”. Empresas locales ofrecen hombres capacitados en reparaciones, fontanería, carpintería, montaje de muebles, instalación de televisores, pintura de paredes o fijación de cortinas, sin implicaciones románticas ni compañía emocional más allá de la tarea contratada.
Plataformas especializadas permiten reservar estos profesionales de manera rápida, con llegada en menos de una hora y tarifas accesibles que oscilan entre unos pocos euros por servicio. La demanda es tan elevada en la capital y otras ciudades que, en ocasiones, se requiere programar con semanas de anticipación, convirtiendo esta modalidad en una fuente estable de empleo para hombres con habilidades técnicas.
Este modelo representa una adaptación pragmática a la realidad demográfica del país, donde muchas mujeres priorizan soluciones eficientes para mantener sus hogares en funcionamiento. Aunque el desbalance afecta las dinámicas sociales y de pareja —impulsando a algunas a buscar relaciones fuera de Letonia—, el servicio de “maridos por hora” destaca como una respuesta funcional que redefine roles tradicionales en un contexto de independencia femenina creciente.
