Crecer en un rancho de Chihuahua parecía marcar un destino ligado al campo y a la tradición familiar. Sin embargo, su ambición lo llevó mucho más lejos. Tras abrirse paso en el mundo corporativo y conseguir un empleo en la automotriz Ford Motor Company, tomó una decisión que pocos se atreven a considerar: renunciar a la estabilidad para emprender desde cero.
Lo que comenzó como una apuesta arriesgada en la industria alimenticia terminó convirtiéndose en un éxito empresarial. Con visión estratégica, disciplina y conocimiento operativo, este empresario mexicano transformó una idea en una compañía sólida que lo catapultó al estatus de millonario.
Esta es la historia del empresario que pasó de la vida rural en Chihuahua a construir un imperio alimenticio, demostrando que el origen no determina el destino cuando hay determinación y enfoque empresarial.
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Eugenio Baeza Fares, de la vida rural al mundo corporativo
Antes de convertirse en empresario millonario, la historia comenzó lejos de las oficinas y los consejos administrativos. Criado en un rancho en Chihuahua, aprendió desde pequeño el valor del trabajo, la disciplina y la constancia, elementos que más tarde serían determinantes en su carrera.
La vida en el campo no sólo moldeó su carácter, también le permitió entender la cadena productiva desde la raíz: la producción primaria, el esfuerzo familiar y la importancia del comercio local. Con el tiempo, decidió buscar oportunidades fuera del entorno rural.
Estudió y logró incorporarse al sector industrial, donde consiguió empleo en la reconocida automotriz Ford Motor Company. En la empresa adquirió experiencia en procesos, logística y administración. Sin embargo, aunque el puesto ofrecía estabilidad, no satisfacía su ambición emprendedora.

La renuncia que cambió su destino a un futuro prometedor
Renunciar a Ford significaba abandonar seguridad financiera para apostar por una idea propia. Identificó una oportunidad en el sector alimenticio, un mercado con alta demanda y consumo constante. Observó que existía espacio para innovar en calidad, distribución o posicionamiento de marca.
Esa decisión dio origen a Grupo Bafar, una empresa que creció de manera sostenida y que supo adaptarse a los cambios del mercado. Uno de los momentos clave fue el ingreso de México al GATT, contexto que impulsó a Baeza Fares a diversificar la producción e incursionar en carnes frías y embutidos.
Con el paso de los años, Grupo Bafar consolidó un portafolio de más de 50 marcas propias, entre ellas:
- Parma.
- Sabori.
- Campestre.
- Burr.
- BIF.
- CarneMart.

Grupo Bafar: un emporio que ha revolucionado la industria alimenticia
Con el crecimiento sostenido, la empresa pasó de ser un negocio emergente a convertirse en un referente dentro de su categoría. La expansión permitió a Grupo Bafar realizar adquisiciones estratégicas, como el desarrollo de complejos agroindustriales como “La Piedad”, en Michoacán, ampliando su nivel nacional y creando más de 14 mil empleos directos.
Además, el empresario logró diversificar sus inversiones hacia otras áreas como:
- Agroindustria.
- Panificación.
- Alimentos congelados.
- Energía.
- Servicios financieros.
- Desarrollos inmobiliarios.
- Servicios industriales.
Desde su niñez en el rancho hasta convertirse en el líder de uno de los grupos alimenticios más influyentes del país, evidencia que una decisión audaz, con apoyo de visión y disciplina, tiene la capacidad de cambiar un origen rural en un imperio empresarial a nivel nacional.

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