La Unión Europea anunció este 26 de febrero de 2026 una inversión estratégica en el desarrollo de baterías de estado sólido para vehículos eléctricos.
El objetivo principal es reducir la dependencia de minerales críticos importados y fortalecer la producción local.
Las nuevas baterías prometen mayor autonomía, tiempos de carga más rápidos y menor impacto ambiental.
Empresas automotrices líderes colaboran con centros de investigación para acelerar la fase de pruebas industriales.
Expertos indican que la transición hacia energías limpias depende en gran medida de avances en almacenamiento energético.
El proyecto también contempla incentivos fiscales para fábricas que adopten procesos sostenibles.
La innovación en baterías podría redefinir la competitividad del mercado global de autos eléctricos.
Además, se espera que la producción genere miles de empleos especializados en ingeniería y manufactura avanzada.
Organismos ambientales celebraron la iniciativa como un paso decisivo hacia la neutralidad de carbono.
Con esta apuesta tecnológica, Europa busca posicionarse como referente mundial en movilidad sostenible y energías renovables.
