Lo que comenzó como una alegre posada corporativa en un salón de eventos en la Ciudad de México terminó en un verdadero caos la noche del 22 de diciembre de 2025, cuando el conocido payaso infantil Pichurris se involucró en una pelea con un invitado que, según testigos, hizo comentarios inapropiados hacia su esposa.
Videos captados por los asistentes y viralizados en TikTok y X muestran cómo el ambiente festivo —con botargas, música y cena— se tornó tenso cuando un hombre, presuntamente bajo los efectos del alcohol, se acercó a la mesa de Pichurris y su pareja, haciendo gestos y frases subidas de tono. El payaso, cuyo nombre real es José Luis González, reaccionó de inmediato gritando “¡Con mi esposa no!” y empujando al sujeto, lo que derivó en un intercambio de golpes, sillas volando y empleados interviniendo para separar a los involucrados.
“Estaba defendiendo a mi mujer, punto. Nadie la falta al respeto”, declaró Pichurris en un video posterior desde su cuenta oficial, donde explicó que el invitado había cruzado la línea con insinuaciones y tocamientos no consentidos. Su esposa, visiblemente afectada, respaldó la versión: “Gracias a Dios mi esposo estaba ahí”. La empresa organizadora del evento, que prefirió mantenerse en el anonimato, confirmó que el agresor fue expulsado del lugar y que no se presentaron denuncias formales, aunque el salón reportó daños menores.
El incidente ha dividido opiniones en redes: unos aplauden a Pichurris por “proteger lo suyo” y lo convierten en héroe viral con memes de “el payaso que no se ríe de todo”, mientras otros lo critican por escalar la violencia en una fiesta familiar y empresarial. “¿Fue un exceso o una reacción justificada?”, preguntan miles de comentarios.
Un recordatorio de que, incluso en temporada de paz y amor, el alcohol y los límites no respetados pueden convertir cualquier posada en un ring improvisado.
