Un silencio gélido cayó sobre el palco oficial del desfile del 20 de Noviembre cuando apareció la manta “Marco, vamos por el nocaut en el 2027”. La gobernadora Maru Campos no disimuló su enojo y, al término del evento, soltó una frase que retumba en los pasillos del poder chihuahuense: “Es una falta de respeto”. No fue un comentario al aire; fue un misil directo al alcalde Marco Bonilla, acusado de permitir que sus incondicionales convirtieran un acto cívico en un mitin anticipado de sucesión, restregándole en la cara a la autoridad estatal en funciones y a quienes han trabajado hombro con hombro con ella durante estos años.
Porque el mensaje no fue sutil: exhibir aspiraciones personales en el desfile de la Revolución Mexicana, con la gobernadora presente y con contingentes pagados con recursos públicos, es visto en el equipo de Campos como un acto de deslealtad flagrante. “Su compromiso es con los chihuahuenses, no con su campaña del 2027”, sentenció una fuente cercana a la mandataria, subrayando que mientras el gobierno estatal se desgarra en resolver la sequía, la inseguridad y la deuda heredada, el alcalde capitalino optó por mandar el mensaje de que ya está midiendo el ring para el próximo round. En Palacio de Gobierno lo interpretan como un dedazo en la cara a quienes hoy cargan el peso del estado, y como una provocación que rompe la mínima cortesía institucional que exige lealtad mientras dura el mandato actual.
El episodio desnuda la fractura que ya nadie disimula dentro del PAN chihuahuense: Bonilla se mueve como si la gubernatura fuera suya por derecho divino, y Maru Campos responde dejando claro que no está dispuesta a que le marquen el paso ni a tolerar que le restreguen la sucesión en la cara mientras ella enfrenta la tormenta diaria. Lo que vimos en el desfile no fue una manta cualquiera; fue la primera campanada de una guerra interna que promete ser feroz, donde el respeto a la autoridad actual y a los chihuahuenses que hoy exigen resultados, quedó pisoteado bajo el ruido de una ambición que ya no sabe esperar su turno.
