Luego de varios meses de incertidumbre y angustia, se confirmó que los restos encontrados en una fosa clandestina en el estado de Sinaloa corresponden al minero chihuahuense Saúl Alberto Ochoa Pérez, quien había sido reportado como desaparecido.
De acuerdo con la información disponible, Saúl Alberto fue visto por última vez en la zona limítrofe entre Chihuahua y Sinaloa, un área considerada de alto riesgo para quienes trabajan en la actividad minera debido a los conflictos territoriales entre grupos delictivos.
El hallazgo de los restos permitió esclarecer el destino del trabajador, poniendo fin a la incertidumbre que enfrentaban sus familiares desde el momento de su desaparición.
Ante este hecho, colectivos de búsqueda y familiares han alzado la voz para exigir justicia, así como mayores condiciones de seguridad para las personas que laboran en las regiones serranas donde se presentan este tipo de situaciones.
Mientras tanto, se llevan a cabo los procedimientos necesarios para el traslado del cuerpo hacia su lugar de origen en el estado de Chihuahua, donde sus seres queridos podrán darle sepultura.