Recientes descubrimientos científicos han demostrado que existe un enorme reservorio de agua atrapado en las profundidades del interior de la Tierra, con una cantidad de líquido que podría superar el volumen conjunto de los océanos que conocemos.
Este hallazgo se basa en datos sísmicos y en el estudio de un mineral muy particular llamado ringwoodita, el cual fue encontrado dentro de un diamante extraído en Botsuana. La ringwoodita, que se forma bajo condiciones extremas de presión en zonas profundas del manto terrestre, tiene la capacidad de almacenar moléculas de agua dentro de su estructura cristalina, como si fuera una esponja a escala molecular.
Los análisis sugieren que este reservorio no es agua líquida en el sentido tradicional, sino que está integrada en los minerales mismos, atrapada en regiones profundas del planeta, aproximadamente a unos 640 kilómetros por debajo de la superficie. Este descubrimiento ofrece una visión completamente nueva sobre cómo se distribuye el agua en nuestro planeta y sobre la existencia de un ciclo hidrológico profundo, que conecta la superficie con el interior de la Tierra.
Además, el estudio de las ondas sísmicas ha permitido detectar patrones que coinciden con la presencia de estos minerales hidratados, lo que refuerza la evidencia de que grandes cantidades de agua están ocultas bajo nuestros pies. El análisis del diamante que contenía ringwoodita proporcionó pruebas clave de que estas condiciones existen y que el agua atrapada podría ser inmensa.
Este hallazgo no sólo desafía nuestras ideas tradicionales sobre el ciclo del agua, sino que también abre nuevas preguntas sobre la historia geológica del planeta y sobre cómo la presencia de agua en el interior terrestre ha influido en la formación y evolución de la vida en la superficie.
