Durante la temporada de primavera en México, las aguas frescas se convierten en las grandes aliadas para mitigar el calor. Además de las clásicas de limón, jamaica, horchata o tamarindo, existe una bebida tradicional que destaca por su color intenso y su peculiar combinación de ingredientes: el agua de obispo.
Esta preparación, asociada a la Semana Santa, no solo llama la atención por su tono rojizo, sino también por la historia y simbolismo religioso que la acompañan desde hace siglos en distintas regiones del país.
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El origen del agua de obispo y su tradición en Semana Santa
El agua de obispo tiene sus raíces en el estado de Zacatecas y su historia se remonta al siglo XVI. Durante la Semana Mayor, era costumbre que los vecinos acudieran a los hogares donde se instalaban altares dedicados a la Virgen Dolorosa. Como gesto de hospitalidad, los anfitriones ofrecían bebidas refrescantes a los visitantes.
Con el paso del tiempo, una preparación a base de betabel comenzó a ganar popularidad. Su tonalidad rojiza, cercana al morado litúrgico que caracteriza estas fechas religiosas, dio origen a nombres como “Sangre de Cristo” o “agua de Cuaresma”. Más allá de su color, la bebida se consolidó como parte del recetario tradicional que acompaña estas celebraciones.

Los ingredientes del agua de obispo y cómo prepararla
La base principal de esta bebida es el betabel, que aporta el color y gran parte de sus propiedades. Para preparar entre ocho y diez porciones se requieren:
- 2 betabeles medianos.
- 1/4 de lechuga orejona fileteada.
- 2 naranjas en gajos.
- 2 manzanas.
- 2 plátanos.
- 10 gramos de cacahuates sin cáscara.
- 2 litros de agua.
- Hielo y endulzante al gusto.

Pasos para preparar el agua:
- Primero se ralla finamente uno de los betabeles y se reserva.
- El segundo se exprime para obtener su jugo.
- Posteriormente, se pican las manzanas y los plátanos en cubos pequeños.
- En una jarra amplia se mezclan el betabel rallado y su jugo; luego se agregan la lechuga, la naranja, la manzana y los cacahuates.
- Los plátanos se incorporan al final para evitar que se oxiden.
- Finalmente, se añade el agua, se endulza al gusto y se sirve con hielo.

Tradición, sabor y beneficios del agua de obispo
El agua de obispo no solo es refrescante, también ofrece aportes nutricionales importantes. El betabel es fuente de antioxidantes y minerales, mientras que las frutas y semillas suman calcio, hierro y otros nutrientes esenciales.
Su combinación de hortalizas, frutas y frutos secos puede parecer inusual, pero el resultado es una bebida equilibrada y colorida que se mantiene vigente en las mesas mexicanas durante la Cuaresma y los días calurosos.
Más que una simple agua fresca, el agua de obispo es una tradición que conecta historia, fe y gastronomía. En cada vaso se mezclan siglos de costumbre y un sabor que, generación tras generación, continúa refrescando la Semana Santa en México.

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