La temida sicaria Karina ‘N’, alias ‘La Chucky’, ha sido eliminada en un brutal choque armado que sacude las calles polvorientas de Reynosa, Tamaulipas, dejando un rastro de balas y cadáveres que expone la guerra sin cuartel entre narcos. Esta mujer letal, una de las contadas figuras femeninas en el sanguinario Cártel del Golfo (CDG), se jactaba sin pudor en sus perfiles de Facebook de su vida al filo de la navaja, subiendo imágenes donde posaba con rifles automáticos y chalecos antibalas como si fueran accesorios de moda. Su caída, el 7 de noviembre de 2025, no solo borra un nombre de la lista de los intocables, sino que podría desestabilizar las operaciones del CDG en una plaza donde cada sombra esconde una emboscada mortal.
El infierno se desató en la brecha TAM-Santo Domingo, un camino olvidado donde la Guardia Estatal de Tamaulipas topó con una camioneta GMC Sierra robada que olía a problemas desde lejos. Los agentes, en una rutina que se volvió pesadilla, intentaron pararla, pero los ocupantes respondieron con una lluvia de plomo que transformó el polvo en un campo de batalla. La persecución culminó cuando el vehículo chocó contra un poste, y en el asfalto quedaron los cuerpos de cinco pistoleros: ‘La Chucky’ y cuatro hombres, todos acribillados en el fragor del intercambio. Las autoridades barrieron el sitio como buitres, incautando una cubeta repleta de 40 poncha llantas –esas trampas diabólicas para reventar neumáticos enemigos–, cuatro chalecos tácticos, radios para coordinar masacres, 39 cargadores listos para escupir muerte y seis armas largas que ahora duermen en evidencia.
‘La Chucky’ no era una novata en este baile macabro; integraba las filas del CDG con la ferocidad de una loba, participando en las sombras de sus estrategias de control territorial, aunque los detalles de sus golpes sangrientos permanecen envueltos en el secreto narco. Usaba dos cuentas falsas en redes para alardear de su arsenal y su rutina de sicaria, inspirando temor y envidia entre reclutas, pero sin vínculos con la pandilla ‘Los Chukys’ del rival Cártel del Noreste (CDN), pese al apodo compartido que evoca al muñeco asesino de las películas de terror. Su presencia en el Golfo la convertía en un trofeo codiciado, una rareza en un mundo dominado por hombres donde las mujeres como ella escalan a punta de bala y astucia implacable.
Los rumores sobre su destino ya habían circulado un año antes, en 2024, cuando un falso reporte la dio por muerta en una refriega entre las facciones Los Metros y Los Escorpiones del mismo CDG, un engaño que solo avivó su leyenda de inmortal entre los bajos fondos. Pero esta vez, no hay resurrección: el balazo federal la mandó al otro lado, cerrando un capítulo de audacia que la vio navegar las disputas por el dominio de rutas de droga, armas y migrantes humanos en Tamaulipas. Expertos en crimen organizado susurran que su eliminación debilita las líneas del Golfo en Reynosa, una zona convertida en matadero por la pugna eterna con el CDN, donde cada muerte como esta acelera el ciclo de venganzas y reclutamientos desesperados.
El abatimiento de ‘La Chucky’ no es solo una victoria policial; es un terremoto que podría provocar represalias salvajes en las próximas noches, con el CDG jurando sangre por sangre en un estado donde la violencia devora vidas como si nada. Mientras las familias de Reynosa cierran puertas con tres candados, las autoridades celebran el golpe, pero saben que el vacío que deja esta sicaria atraerá a lobos más hambrientos. En el submundo narco, donde las mujeres como Karina rompen moldes con balas en lugar de palabras, su partida grita una verdad cruda: nadie es eterno en esta ruleta rusa de plomo, y el Golfo, herido pero no muerto, ya afila sus colmillos para el próximo round de horror.
