Durante décadas, la idea de que los hombres cazaban y las mujeres solo recolectaban se presentó como una verdad histórica. Sin embargo, investigaciones recientes en antropología y fisiología sostienen que esa visión fue simplificada en exceso y que las mujeres prehistóricas también habrían participado activamente en la caza.
La investigación que desafía el modelo clásico de “hombres cazadores”
La imagen tradicional de la prehistoria ha mostrado durante años a los hombres como cazadores y a las mujeres como recolectoras, cuidadoras y responsables del entorno doméstico. Ese relato se volvió muy popular en libros, museos y representaciones culturales, pero nuevas investigaciones sostienen que no refleja con precisión la realidad del pasado. Dos estudios publicados en American Anthropologist por la antropóloga Cara Ocobock, de la University of Notre Dame, y Sarah Lacy, de la University of Delaware, revisan evidencias arqueológicas y fisiológicas para cuestionar esa narrativa. Las autoras argumentan que las mujeres no solo participaron en actividades de caza, sino que no existe una base sólida para asumir una división sexual estricta del trabajo en la prehistoria.
Según estas investigaciones, el problema no es que se esté “reescribiendo” la historia, sino corrigiendo una versión anterior que excluyó a las mujeres de funciones clave para la supervivencia humana. El enfoque de “man the hunter” dominó durante mucho tiempo parte de la antropología, pero fue más una construcción cultural que una conclusión apoyada de forma concluyente por la evidencia. La revisión arqueológica de Lacy sostiene que hay pocas razones para creer que las mujeres no cazaban en el Paleolítico y propone una visión más amplia del trabajo compartido entre sexos.
Además, la discusión no se limita a la participación femenina ocasional. Las investigadoras plantean que las mujeres pudieron haber tenido ventajas concretas para ciertas formas de caza, sobre todo aquellas basadas en resistencia, movilidad sostenida y seguimiento prolongado de presas. Esta interpretación cambia no solo la manera de entender la caza prehistórica, sino también los sesgos modernos con los que se ha leído el pasado humano.
Evidencia fisiológica y arqueológica que respalda el papel cazador de las mujeres
Uno de los puntos centrales del trabajo de Ocobock y Lacy es que el cuerpo femenino presenta características fisiológicas que podrían haber sido especialmente útiles para actividades de resistencia. En el estudio fisiológico, las autoras explican que las mujeres pueden estar metabólicamente mejor preparadas para esfuerzos prolongados, como correr o seguir animales durante largos periodos. Hormonas como el estrógeno influyen en la regulación del metabolismo y favorecen un uso más eficiente de las reservas de grasa como fuente de energía, algo que puede retrasar la fatiga en actividades de larga duración.
Las investigadoras también señalan factores anatómicos relevantes. Entre ellos, una estructura de cadera que puede contribuir a zancadas más largas y a una locomoción eficiente desde el punto de vista energético. Bajo esta perspectiva, las mujeres habrían tenido ventajas en modalidades de caza de resistencia, mientras que los hombres podrían haber destacado más en tareas de fuerza explosiva. La comparación no busca establecer superioridad absoluta, sino desmontar la idea de una incapacidad física femenina para cazar.
En el plano arqueológico, la evidencia también resulta significativa. El estudio revisa registros fósiles y hallazgos funerarios que muestran lesiones similares en hombres y mujeres, compatibles con actividades de caza cercana y peligrosa. Además, se han encontrado enterramientos de mujeres con armas de caza, como en contextos del Holoceno en Perú, lo que sugiere que esa actividad tenía un papel importante en sus vidas. En conjunto, estas pruebas respaldan la idea de que las mujeres no fueron una excepción marginal, sino participantes reales y relevantes en la obtención de alimento mediante la caza.
Las investigaciones recientes sobre fisiología y arqueología sugieren que la antigua división entre hombres cazadores y mujeres recolectoras no fue tan rígida como se creyó. Más que cambiar la historia, estos estudios buscan corregir una visión sesgada y reconocer que las mujeres también pudieron desempeñar un papel central en la caza prehistórica.
Referencia:
- University of Notre Dame / ‘Woman the hunter’: Studies aim to correct history. Link: https://news.nd.edu/news/woman-the-hunter-studies-aim-to-correct-history/
- Paper:
American Anthropologist / Woman the hunter: The physiological evidence. Link: https://anthrosource.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/aman.13915 - Paper:
American Anthropologist / Woman the hunter: The archaeological evidence. Link: https://anthrosource.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/aman.13914