El senador Gerardo Fernández Noroña, militante de Morena, provocó un intenso intercambio de críticas con la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, tras publicar en sus redes sociales una imagen de su tarjeta de la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, programa social federal que otorga apoyos económicos a quienes tienen 65 años o más cuando cumplen con los requisitos. El legislador celebró públicamente la recepción de la tarjeta con el mensaje “Feliz Feliciano, ya me llegó mi tarjeta del Bienestar”, lo que desencadenó opiniones divididas entre usuarios y políticos.
La disputa estalló cuando Rojo de la Vega utilizó el mismo post del senador para cuestionarlo de manera crítica, preguntándole si con los recursos de este programa le había alcanzado a Noroña para adquirir una casa evaluada en 12 millones de pesos en Tepoztlán, Morelos, propiedad que ya había sido objeto de discusión pública por su alto valor y ubicación en un entorno considerado de lujo. Ese señalamiento puso el foco nuevamente en la relación entre los ingresos de un servidor público y su acceso a beneficios sociales destinados al bienestar ciudadano.
En respuesta a la crítica de la alcaldesa, el senador morenista contestó de manera tajante y personal, deseándole que llegue a la edad en la que pueda acceder a la pensión, e insinuando además que, según él, Rojo de la Vega enfrentaría consecuencias legales por un supuesto historial de robo a pesar de su oposición política. Esta respuesta encendió aún más el debate entre los usuarios de las plataformas digitales y amplificó la confrontación entre ambos personajes políticos.
Rojo de la Vega no se quedó atrás y replicó a Noroña con una dura crítica sobre la manera en que, a su juicio, él percibe los beneficios del programa social: subrayó que la pensión se debe ganar con trabajo, afirmó que ella no ha robado como acusa el senador, y calificó la pensión como un derecho que debe ejercerse con responsabilidad, no como un privilegio ni un recurso para quienes ya tienen ingresos y bienes. Sus comentarios también reflejaron una postura de oposición firme frente a Noroña y su gestión, lo cual avivó aún más la discusión en redes sociales.
El intercambio se produce en un contexto más amplio donde la figura de Fernández Noroña ha sido objeto de escrutinio público por tener una vivienda de alto valor que, según su declaración patrimonial, adquirió mediante crédito y que también ha sido tema de debate sobre la coherencia entre sus ingresos como servidor público y los bienes que posee. La confrontación con Rojo de la Vega añade un nuevo capítulo a la discusión sobre la transparencia, la legitimidad de los apoyos sociales y la percepción pública de la conducta de los políticos mexicanos frente a programas destinados a sectores vulnerables.
