El Popocatépetl rugió con 17 exhalaciones en 24 horas este 28 de noviembre, según el Cenapred y UNAM, enviando trombas de ceniza a 4 km de altura que cubrieron techos en Puebla y Atlixco con ‘nieve sucia’, un espectáculo insólito que activó alerta amarilla para 80 mil habitantes en 10 municipios, con vientos de 25 km/h dispersando la nube hacia el este y obligando a cerrar escuelas en San Andrés Cholula.
El monitoreo reportó 12 explosiones menores y 5 trombas con gases y vapor, un aumento del 50% respecto a ayer, con el cráter a 5,426 m burbujeando lava que ilumina la noche, un fenómeno capturado en videos virales de @VolcanPopo con 2 millones de views. Expertos como Claudio Sánchez de UNAM explicaron que es “normal” pero impredecible, recordando la erupción de 2024 que evacuó 10 mil personas en Serdán, un insólito recordatorio de la ira telúrica en volcán México.
Autoridades recomendaron mascarillas N95 y evitar el área de 12 km, con la Guardia Nacional desplegando drones para monitoreo, mientras residentes como María López de Amecameca reportan “nieve sucia” en calles, un polvo que irrita pulmones y cierra aeropuertos en Puebla por 2 horas. En insólito México, Popo no solo escupe fuego, sino que transforma paisajes cotidianos en escenarios apocalípticos, con el Cenapred elevando a fase 2 si superan 20 emisiones diarias.
Este despertar volcánico coincide con frentes fríos, potenciando lluvias ácidas en Morelos, un combo insólito que obliga a la Protección Civil a distribuir 50 mil kits de emergencia. El Popo, dormido desde prehispánico, sigue siendo el guardián temible del Valle de México, donde su furia no es mito, sino realidad que obliga a vivir con el volcán a cuestas.
