Miles de personas manifestaron hoy en Sídney (Australia) en contra de la visita oficial del presidente de Israel al país, expresando rechazo a la política de ocupación y control sobre territorios palestinos.
La protesta, inicialmente pacífica, terminó con decenas de detenidos tras enfrentamientos con la policía local, que empleó fuerza para dispersar a grupos que bloquearon calles principales.
Los manifestantes denunciaron lo que consideran expansión de control sobre áreas del West Bank por parte del gobierno israelí, una cuestión que ha escalado tensiones diplomáticas en varios frentes.
Organizaciones de derechos humanos han condenado las medidas de seguridad tomadas, señalando que la represión de manifestantes pacíficos refleja una creciente intolerancia ante expresiones de disenso.
Al mismo tiempo, gobiernos de varios países musulmanes criticaron las acciones israelíes y reiteraron llamados a detener la expansión territorial en áreas ocupadas.
La situación se da en paralelo a recientes decisiones de Gabinete en Israel que amplían la aplicación de políticas de gobierno sobre territorios en disputa.
Sectores políticos en distintos países han utilizado las protestas como plataforma para reclamar mayor coherencia en políticas exteriores orientadas a la paz.
La reacción internacional ha sido variada, con algunos estados pidiendo moderación y diálogo, mientras otros reafirman su apoyo incondicional a las decisiones soberanas de Israel.
Analistas señalan que estas manifestaciones reflejan una polarización creciente en la opinión pública global sobre el conflicto de décadas en Oriente Medio.
El impacto mediático de los hechos en Sídney ha generado nuevos debates sobre libertad de expresión, legítimo reclamo político y responsabilidad policial.
