El empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego volvió a causar controversia al pronunciar una frase que dejó helado al público: “No soy Carlos Manzo y espero no terminar como él”, refiriéndose al alcalde de Uruapan recientemente asesinado. El comentario fue hecho durante la conmemoración del aniversario de su grupo empresarial.
La declaración encendió las redes sociales y provocó debate sobre si se trataba de una crítica al clima de violencia en México o una provocación con tintes políticos. Salinas señaló que la inseguridad en el país se ha salido de control y que los empresarios enfrentan las mismas amenazas que los ciudadanos comunes.
A lo largo de su discurso, el magnate reprochó la falta de resultados del gobierno federal y acusó a las autoridades de castigar a los que trabajan mientras los criminales actúan con impunidad. Su tono desafiante y las referencias al edil asesinado fueron interpretadas por algunos como una advertencia velada.
Otros, en cambio, consideraron que el comentario buscaba desviar la atención de los problemas fiscales que enfrenta su conglomerado, en especial los señalamientos por millonarias deudas con el fisco. La controversia continúa y no faltan quienes piden que el empresario aclare su intención.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la relación entre poder económico y poder político, y hasta qué punto las declaraciones de figuras públicas deben ser medidas en un país marcado por la violencia y la impunidad.
