Un escalofriante anuncio verbal de un estudiante de secundaria ha paralizado el Instituto América, ubicado en la Avenida de la Cantera en la ciudad de Chihuahua, cuando el joven amenazó con desatar un tiroteo en la institución, un hecho que ha desatado una ola de pánico entre la comunidad escolar y ha forzado a las autoridades a actuar con celeridad para contener lo que podría haber sido una tragedia anunciada en un estado ya marcado por la vulnerabilidad de sus planteles educativos.
El incidente, reportado este martes 26 de noviembre, surgió durante una interacción entre el alumno y sus compañeros, donde el menor —de identidad reservada por protección infantil— lanzó frases directas como “mañana les voy a disparar” y aconsejó a una amiga de una estudiante llevar “tenis para correr”, un detalle que se viralizó en chats de padres de familia y activó protocolos de emergencia inmediata. La dirección del instituto, en un comunicado oficial difundido por la tarde, confirmó la suspensión temporal del implicado tras una plática con su madre, quien fue notificada de la gravedad del acto, mientras que elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) acordonaron el perímetro para una revisión exhaustiva, asegurando que no se encontró armamento ni planes concretos, pero dejando un saldo de angustia colectiva que recuerda incidentes pasados en Chihuahua como las amenazas en el Tecnológico II o la UACH.
La respuesta institucional no se hizo esperar: para el miércoles, el ingreso al campus será restringido con puertas cerradas y supervisión constante, un blindaje que ralentizará la llegada de los más de 1,200 alumnos pero priorizará la seguridad en un contexto donde las amenazas escolares han aumentado un 30% en el norte del país según reportes de la Fiscalía General del Estado (FGE), impulsadas por redes sociales y el eco de tiroteos masivos en Estados Unidos. Padres, en grupos de WhatsApp, compartieron testimonios escalofriantes: una madre relató cómo su hija recibió la amenaza de muerte personalizada, mientras otra exigió evaluaciones psicológicas obligatorias para detectar señales de alerta en menores expuestos a contenidos violentos en línea, un clamor que resuena en un México donde el 80% de estos incidentes resultan ser “falsos” pero dejan traumas imborrables.
Este suceso no es un rayo aislado en el cielo educativo chihuahuense, donde escuelas como el Instituto América —un referente bilingüe con énfasis en valores— han sido blanco de bulos y reales peligros, recordando el cierre del TEC de Chihuahua en 2022 por un volante viral que prometía un “primer tiroteo” a las 14:00 horas. La Policía Cibernética ya investiga posibles publicaciones en redes que amplificaron el rumor, mientras la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) urge protocolos de salud mental en planteles, subrayando que estas amenazas no solo interrumpen clases, sino que erosionan la confianza en un sistema que debe proteger a los niños de sus propios demonios internos.
Mientras el instituto se prepara para un regreso cauteloso con presencia policial garantizada, el episodio obliga a una reflexión profunda sobre la fragilidad de la niñez en un entorno saturado de violencia vicaria y mediática, donde una amenaza verbal puede convertirse en el preludio de un horror que nadie quiere revivir. En Chihuahua, donde el plomo acecha en calles y ahora en aulas, este “tiroteo anunciado” es un grito de alerta para que el Estado no solo suspenda alumnos, sino que invierta en prevención antes de que las palabras se transformen en balas.
