Científicos proponen modelo que sugiere que los humanos podrían vivir mucho más de lo conocido
Un equipo de investigadores liderado por Samrat S. Mondal, Natalia L. Komarova y Dominik Wodarz presentó un modelo teórico sobre envejecimiento y longevidad humana que ha captado la atención de la comunidad científica al cuestionar los límites biológicos tradicionales de nuestra vida.
El estudio parte de una diferencia fundamental entre dos tipos de tejidos del cuerpo: aquellos que pueden regenerarse constantemente (como la piel, el hígado o el intestino) y los que no se renuevan, como las neuronas del cerebro y las células musculares del corazón. Según los autores, los primeros podrían mantenerse funcionales durante periodos extremadamente largos si no existieran factores externos dañinos.
En cambio, las células que no se dividen —conocidas como postmitóticas— acumulan con el tiempo mutaciones somáticas en su ADN. Estas alteraciones se generan de manera natural durante el funcionamiento celular y, como no pueden eliminarse al no haber recambio, se acumulan progresivamente y deterioran funciones vitales del organismo.
Con base en esta lógica, el modelo plantea que si no existiera ese efecto de acumulación de mutaciones, la longevidad humana podría alcanzar cerca de 430 años bajo condiciones ideales. Sin embargo, en la práctica estas mutaciones imponen una barrera biológica que reduce drásticamente ese potencial.
Los cálculos de los investigadores sugieren que el límite realista de vida humana estaría entre aproximadamente 134 y 170 años si se tomaran en cuenta las tasas con las que las mutaciones se acumulan en tejidos que no se regeneran. Este rango ya duplicaría la edad máxima registrada en humanos, que es poco más de 122 años.
El trabajo también destaca que, en ausencia total de mutaciones somáticas, los tejidos capaces de renovarse podrían mantenerse funcionales durante siglos o incluso milenios. Sin embargo, las células que no se regeneran siguen siendo la restricción fundamental para aumentar la longevidad de forma significativa.
Por ahora, este modelo representa una proyección teórica basada en mecanismos celulares, y no una predicción de lo que ocurrirá en humanos reales. Aun así, desafía la visión tradicional sobre el envejecimiento y abre nuevas preguntas sobre hasta dónde podría extenderse la vida con avances futuros en biomedicina y tecnología.
