Trasciende en medios locales, que un jet privado con presuntos agentes de la DEA aterrizó en un aeropuerto privado de Culiacán, Sinaloa, en medio de un ambiente cargado de incertidumbre y sospechas que mantienen a la entidad bajo la lupa internacional.
El hecho ocurre justo cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos mantiene acusaciones formales contra figuras clave del poder en Sinaloa por presuntos vínculos con el narcotráfico, un señalamiento que ha sacudido el escenario público y mantiene a la entidad bajo la mirada internacional.
Entre los nombres mencionados en estas investigaciones se encuentran el gobernador Rubén Rocha Moya y autoridades locales, quienes han sido señalados por autoridades estadounidenses de supuesta colusión con el crimen organizado.
Asimismo, reportes señalan que elementos policiales habrían participado en el presunto secuestro y entrega de un informante de la DEA al Cártel de Sinaloa, un caso que ha generado indignación y preocupación.
Mientras las autoridades locales rechazan los señalamientos, la población observa con inquietud un panorama marcado por la violencia, la desconfianza y una crisis de seguridad que se ha agudizado tras meses de enfrentamientos internos dentro del grupo criminal.
Hasta el momento, autoridades no han confirmado o desmentido el supuesto arribo de la aeronave.