En Barrancos, la empatía y la solidaridad están marcando la diferencia para decenas de perritos en situación de calle.
Vecinos del sector decidieron unirse para instalar bebederos y comederos en distintos puntos de la comunidad, con el propósito de brindar agua y alimento a los animales que diariamente enfrentan el hambre y el abandono.
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La comunidad se une para ayudar a perritos en situación de abandono
La iniciativa nació gracias a un momento que tocó profundamente el corazón de Cristina Páez, quien un día caminaba por una de las calles del sector cuando observó a un perrito buscando desesperadamente comida entre las bolsas de basura.
“Lo vi como desesperado. Estaba entre las bolsas urgando como esperando encontrar algo que saciara su hambre. Entonces pensé que como seres indefensos necesitaban de alguien que viera por ellos”, comparte Cristina.
Conmovida por la escena, decidió acudir a una tienda cercana para comprar alimento y agua. Al regresar, el pequeño perro se acercó con desconfianza, pero poco a poco comenzó a comer con ansiedad y tranquilidad.
“Se comió todo. Me veía con unos ojos de gratitud y me sentí muy bien”, recuerda.
Más tarde, Cristina le contó lo sucedido a su amiga, Hannia López, y juntas comenzaron a pensar en una manera de ayudar no solo a ese perrito, sino a muchos más que deambulan por las calles del sector.
Acciones de los vecinos generan un impacto positivo en el entorno
“Después de ese día nos dimos cuenta de que había más perritos de los que pensábamos, por lo que decidimos instalar algunos bebederos y comederos para los animales de la calle”, explica Hannia.
Con el paso de los días, otros vecinos comenzaron a sumarse llevando alimento, agua y apoyo para mantener abastecidos los recipientes instalados en diferentes puntos de Barrancos.
“Sabemos que no vamos a quitarles el hambre a todos los animales de la calle, pero al menos sí podemos mitigar un poquito su necesidad. Es muy satisfactorio hacer algo bueno por los indefensos”, añade Hannia.
La acción comunitaria se ha convertido en un ejemplo de cómo la unión vecinal y la empatía pueden generar cambios positivos en el entorno. Además de ayudar a los animales, la iniciativa también promueve valores como la responsabilidad, la compasión y el respeto por la vida.
Hoy, en Barrancos, los pequeños actos de bondad están dejando una gran huella entre quienes más lo necesitan: los perritos que ahora tienen un lugar donde encontrar agua, alimento y un poco de cariño.
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