Culiacán, Sinaloa.- En medio de caminos de terracería, largas jornadas y una logística que parece imposible, hay historias que se construyen desde el corazón.
Así es como, año con año, la Institución de Asistencia Privada Cadena de Amor vuelve a tocar la vida de cientos de familias en comunidades indígenas del norte de Sinaloa, donde la ayuda no siempre llega… pero donde la empatía sí encuentra camino.
En su séptima edición, este movimiento encabezado por Marilé Andrade logró visitar 31 comunidades en los municipios de Ahome, El Fuerte y Choix, llevando más de 2 mil 400 juguetes, dulces, ropa, alimentos y esperanza a niñas y niños que viven en condiciones vulnerables.
Pero más allá de las cifras, lo que realmente se entrega es algo que no se puede medir: la certeza de que no están solos.
Esto no es solo dar un juguete. Es hacer que se sientan vistos, que se sientan queridos, que sepan que existen”, compartió Marilé, visiblemente conmovida al recordar cada encuentro.
El recorrido no fue sencillo. Desde camiones atorados en el camino hasta traslados complejos entre comunidades, cada obstáculo fue superado gracias al trabajo en equipo de más de 25 voluntarios que, sin importar el cansancio, siguieron adelante.
Una red que crece con el corazón
La fuerza de Cadena de Amor radica en su gente, que van desde voluntarios, donadores, instituciones y ciudadanos que se suman con lo que tienen, pero sobre todo con lo que son.
En esta edición, destacó el apoyo del Banco de Ropa y Enseres Domésticos de Culiacán (BRED), encabezado por Guillermo Hernández, quienes hicieron posible el traslado de miles de juguetes.
También se sumaron el Banco de Alimentos de Culiacán y Los Mochis, aportando alimentos y más de 5 toneladas de agua potable, un recurso vital para comunidades donde su acceso es limitado.
Si se trata de ayudar, siempre pueden contar con nosotros”, expresó Guillermo Hernández, quien además reiteró el compromiso de seguir participando en los próximos años.
Empresas, artistas y ciudadanos de distintas partes del país e incluso del extranjero también dijeron presente, demostrando que la solidaridad no tiene fronteras.

Más que ayuda, transformación
Quienes han vivido la experiencia coinciden en algo: el impacto no solo es para quienes reciben, sino también para quienes dan.
Pensamos que vamos a ayudar, pero regresamos con mucho más. Te cambia la perspectiva, te transforma”, compartió uno de los voluntarios.
Y es que en cada sonrisa, en cada abrazo, en cada historia compartida, se construye un vínculo que va más allá de lo material. Niños que antes eran tímidos ahora se acercan, platican, sueñan. Comunidades que antes se sentían olvidadas hoy esperan con ilusión cada visita.
Porque si algo ha demostrado Cadena de Amor, es que la empatía también se aprende… y se contagia.

Un movimiento que mira hacia adelante
Con siete años de trayectoria, este proyecto continúa creciendo. El equipo anunció que en junio se dará a conocer la nueva colecta rumbo a la próxima edición, con una meta clara: duplicar la entrega de juguetes y enseres y alcanzar a cerca de 4 mil niñas y niños.
La invitación está abierta. A sumarse, a donar, a compartir, pero sobre todo, a actuar.
Porque en tiempos donde muchas noticias pesan, hay otras que iluminan. Y esta, sin duda, es una de ellas.

Comunidades visitadas
- El Carrizo
- Campo Pesquero
- Jahuara (1)
- La Palma
- Baymena
- Zapote de Baymena
- La Estancia de Baymena
- Sauz de Baymena
- Mesa de los Torres
- Nueva Tasajera
- Arroyo de los Armenta
- Lo de Mayo
- La Tunita
- Presa de los Valdés
- San Antonio
- Borobampo (Cuesta Alta)
- Goritos
- Zozorique
- Tehueco (1)
- Tehueco (2)
- Las Estacas
- Misión Vieja
- Misión Nueva
- Tesila
- El Naranjo
- Tosalibampo
- Bolsa de Tosalibampo
- Bolsa
- Ejido Vallejo
- Lázaro Cárdenas
- Bateve
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