La Copa del Mundo de 2026 vivió una de sus primeras grandes historias cuando Corea del Sur remontó para imponerse 2-1 a República Checa en un encuentro que elevó la intensidad del torneo desde sus primeras jornadas. El partido, disputado en Guadalajara, mostró el carácter competitivo del conjunto asiático y confirmó que puede convertirse en uno de los equipos incómodos de esta edición.
Durante la primera mitad, el encuentro fue cerrado y con pocas oportunidades claras. República Checa apostó por el juego físico y por aprovechar las jugadas a balón parado, mientras que los surcoreanos intentaban controlar el mediocampo mediante la circulación rápida del balón.
El marcador se abrió en favor de los europeos gracias a un remate de cabeza de Ladislav Krejčí, quien aprovechó un saque largo para sorprender a la defensa asiática. El gol generó preocupación entre los aficionados coreanos presentes en el estadio.
Sin embargo, la reacción no tardó en aparecer. Corea del Sur comenzó a recuperar la posesión y aumentó la presión sobre su rival. El trabajo colectivo fue clave para cambiar la dinámica del compromiso.
El mediocampista Hwang In-beom se convirtió en figura al conseguir el empate con una definición precisa que devolvió la confianza a su selección. Su desempeño fue determinante tanto en recuperación como en generación ofensiva.
Con el impulso anímico a su favor, el equipo asiático adelantó líneas y encontró espacios. Los cambios realizados por el cuerpo técnico surtieron efecto y permitieron mantener la intensidad durante el tramo final.
El gol del triunfo llegó a diez minutos del final gracias a Oh Hyeon-gyu, quien aprovechó una asistencia desde la banda para definir con serenidad y concretar la remontada.
La victoria coloca a Corea del Sur en una posición privilegiada dentro de su grupo y alimenta la ilusión de avanzar a las fases eliminatorias del torneo.
República Checa, por su parte, deberá corregir errores defensivos y mejorar su propuesta ofensiva si pretende mantenerse con opciones de clasificación en sus siguientes compromisos.
El resultado dejó claro que en este Mundial ningún partido será sencillo y que las selecciones consideradas secundarias están listas para desafiar a cualquiera.