El fenómeno climático de El Niño ha sido oficialmente declarado en el océano Pacífico por agencias meteorológicas internacionales. Los científicos advierten que este evento, combinado con el calentamiento global, podría intensificar sequías, inundaciones y olas de calor en distintas regiones del planeta durante los próximos meses y años.
Un fenómeno oceánico que ya está alterando el clima global
El Niño es un patrón climático natural que ocurre en el océano Pacífico tropical y que se caracteriza por un aumento anómalo de la temperatura superficial del mar. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), las temperaturas ya han superado el umbral necesario para confirmar el inicio del evento.
Este fenómeno ocurre cada dos a siete años y suele durar alrededor de un año. Sin embargo, su impacto puede ser considerable incluso cuando no es especialmente intenso. En este caso, varios modelos meteorológicos sugieren la posibilidad de un “super El Niño”, con temperaturas del océano que podrían superar en más de 2 °C el promedio histórico, e incluso acercarse a incrementos de 3 °C en los escenarios más extremos.
Los científicos explican que El Niño no actúa de forma aislada. Su efecto se suma al calentamiento global provocado por la actividad humana, lo que incrementa la probabilidad de que se registren temperaturas globales récord en los próximos años. De hecho, algunos expertos advierten que 2027 podría convertirse en uno de los años más cálidos jamás registrados.
El fenómeno también altera patrones atmosféricos, modificando la circulación de los vientos y redistribuyendo el calor almacenado en los océanos hacia la atmósfera. Esto provoca efectos en cadena en distintas partes del mundo, especialmente en las regiones tropicales.
Sequías, inundaciones y riesgos globales asociados al evento

Las consecuencias de El Niño no son uniformes y varían según la región. En América del Sur, especialmente en países como Perú y Ecuador, suele aumentar el riesgo de lluvias intensas e inundaciones. En contraste, regiones como Australia, Indonesia y partes de Sudamérica y África pueden experimentar sequías prolongadas y un incremento del riesgo de incendios forestales.
En África oriental, expertos advierten que el fenómeno puede tener consecuencias especialmente graves en comunidades vulnerables, afectando cultivos, acceso al agua y seguridad alimentaria. En Asia central y partes del sur de Estados Unidos también se han observado alteraciones significativas en los patrones de precipitación.
El Niño también influye en la actividad de huracanes en el océano Atlántico, reduciendo su frecuencia en algunos casos debido a cambios en la cizalladura del viento. Sin embargo, esto no implica una reducción general del riesgo climático, ya que otras regiones pueden experimentar eventos más extremos.
Los científicos subrayan que, aunque todavía no existe consenso absoluto sobre si el cambio climático está intensificando directamente estos fenómenos, sí está claro que un planeta más cálido amplifica sus efectos. Esto significa que incluso eventos de El Niño moderados pueden generar impactos más severos que en el pasado.
La confirmación de El Niño marca el inicio de un periodo potencialmente inestable para el clima global. Aunque es un fenómeno natural, su interacción con el calentamiento global aumenta el riesgo de eventos extremos. Los expertos insisten en la necesidad de preparación ante impactos en agricultura, economía y ecosistemas.
Referencia:
- BBC/El Niño under way and threatens weather extremes, scientists say. Link