Desde finales de la década de 1970, China desarrolla uno de los proyectos ecológicos más ambiciosos de la historia. Con miles de kilómetros de extensión y decenas de miles de millones de árboles plantados, la llamada Gran Muralla Verde busca combatir la desertificación que amenaza extensas regiones del país.
Un megaproyecto de China para contener el avance de los desiertos
La Gran Muralla Verde de China, conocida oficialmente como Programa Forestal Protector de las Tres Regiones del Norte, fue lanzada en 1978 con el objetivo de frenar la expansión de los desiertos de Gobi y Taklamakán. Estas enormes áreas áridas ocupan aproximadamente 1,6 millones de kilómetros cuadrados, una superficie comparable a la del estado de Alaska.
Desde el inicio del proyecto, China ha plantado más de 66.000 millones de árboles a lo largo de una franja de aproximadamente 4.500 kilómetros en el norte del país. Las autoridades esperan añadir otros 34.000 millones de árboles durante los próximos 25 años para completar la iniciativa hacia 2050.
El proyecto nació como respuesta al aumento de la erosión del suelo, la pérdida de tierras agrícolas y las frecuentes tormentas de arena que afectan a ciudades como Pekín. La rápida urbanización y la expansión agrícola registradas desde la década de 1950 agravaron las condiciones secas de la región, acelerando el proceso de desertificación.
Durante los últimos años, el gobierno chino anunció avances significativos, incluyendo la creación de una barrera vegetal que rodea gran parte del desierto de Taklamakán. Además, la cobertura forestal del país pasó de aproximadamente un 10 % en 1949 a más del 25 % en la actualidad, convirtiendo a la Gran Muralla Verde en el bosque sembrado artificialmente más grande del mundo.
Éxitos, desafíos y críticas al proyecto forestal

A pesar de su enorme escala, la efectividad de la Gran Muralla Verde sigue siendo objeto de debate entre científicos y expertos ambientales. Algunos estudios sugieren que la iniciativa ha contribuido a reducir la frecuencia de las tormentas de arena y a estabilizar determinadas zonas vulnerables a la erosión.
Sin embargo, otros investigadores sostienen que parte de esta mejoría podría deberse a factores climáticos naturales y no exclusivamente a la reforestación. Además, existen preocupaciones sobre la supervivencia de los árboles plantados en regiones extremadamente secas.
Uno de los principales problemas señalados es el uso de monocultivos. Grandes extensiones del proyecto están compuestas principalmente por álamos y sauces, lo que aumenta la vulnerabilidad frente a enfermedades y plagas. Un ejemplo destacado ocurrió en el año 2000, cuando una enfermedad destruyó alrededor de mil millones de álamos en la provincia china de Ningxia.
También se ha cuestionado la plantación de árboles en zonas con recursos hídricos limitados. Algunos especialistas advierten que estas plantaciones pueden reducir la humedad del suelo y afectar los niveles de agua subterránea si no reciben un manejo adecuado.
A pesar de las críticas, la Gran Muralla Verde continúa siendo una referencia internacional en restauración ambiental y ha servido de inspiración para proyectos similares, incluyendo la Gran Muralla Verde de África, diseñada para combatir la degradación de tierras en el continente africano.
La Gran Muralla Verde representa uno de los mayores experimentos ecológicos realizados por la humanidad. Aunque persisten dudas sobre su eficacia a largo plazo, el proyecto refleja la magnitud de los desafíos ambientales actuales y el esfuerzo de China por enfrentar la desertificación mediante soluciones de gran escala.
Referencia:
- LiveScience/China’s Great Green Wall: The giant artificial forest designed to slow the expansion of 2 deserts. Link